PANAMÁ. La rana dorada, un anfibio en peligro crítico de extinción, está un poco más cerca de volver a su hábitat natural en el centro de Panamá, después de casi dos décadas de vivir en cautiverio porque un hongo exterminó a casi toda la población, aunque sin fecha estimada aún a corto plazo.
Un nuevo ensayo ha intentado liberar gradualmente a un centenar de esas diminutas ranas de un llamativo amarillo por medio de la instalación de «mesocosmos» (recintos cerrados) en el Parque Nacional Altos de Campana, cerca del área natural de esos anfibios. Sin embargo, la tasa de supervivencia fue baja, con un 30 %.
«Nuestros objetivos principales era saber, primero, si las ranas podían sobrevivir en un área donde vemos que el hongo está en las comunidades de anfibios ya presentes», dice a EFE Roberto Ibáñez, investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
El desafío del hongo quítrido
Los resultados están siendo analizados por expertos que admiten que la supervivencia fue baja porque el 70 % de las ranas doradas que fallecieron fue por el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis). Este patógeno infecta la piel de las ranas alterando su equilibrio electrolítico hasta matarlas.
Para el experimento, se monitoreó a los ejemplares mediante hisopados de piel. Solo 12 ranas supervivientes fueron finalmente liberadas en el parque, pero los científicos no lograron dar con ellas posteriormente.
Investigación sobre toxinas y depredación
Un punto clave de la investigación es determinar en qué etapa de su ciclo de vida obtienen las toxinas. Al ser criadas en cautiverio, las ranas no desarrollan su veneno natural, lo que las convierte en presa fácil.
«Si estamos criando ranas en cautiverio para liberarlas directamente al entorno natural, estamos dándole alimento a los depredadores», explica Ibáñez. En los próximos días, se repetirá el experimento con renacuajos para observar su evolución.
Símbolo nacional de Panamá
Desde el 2009 no se ha visto una rana dorada en su estado silvestre. Sin embargo, este anfibio se ha convertido en un símbolo nacional:
Cuenta con su propio festival y presencia en grafitis en todo el país.
Es parte de la imagen turística de Panamá.
Es la mascota oficial de los Juegos Suramericanos de la Juventud.
Además de su valor cultural, estos anfibios regulan las poblaciones de insectos, evitando la propagación de enfermedades tropicales y plagas en la agricultura.





