CARACAS, VENEZUELA– La temporada navideña en Venezuela se encuentra marcada este año por la creciente tensión geopolítica entre Caracas y Washington, junto con persistentes dificultades económicas. Pese a la incertidumbre generada por el despliegue militar de Estados Unidos en la región, los venezolanos buscan preservar el ambiente festivo mediante decoraciones, compras y tradiciones familiares.
Buena parte de la población enfrenta la Navidad con un poder adquisitivo restringido debido al constante aumento de precios, incluso en dólares. Actualmente, el salario mínimo y la pensión en el país se sitúan en 53 centavos de dólar, según la tasa oficial del día.
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Bajas ventas: Comerciantes esperan que las ventas mejoren a partir de diciembre, aunque por el momento, muchos clientes solo «preguntan para comprar después».
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Artículos de lujo: El precio de un pino natural, una tradición navideña, no baja de los $200 dólares en zonas acomodadas de Caracas.
A pesar de que las ciudades están adornadas con luces y decoraciones, muchos ciudadanos expresan su preocupación por la escalada militar.
«Aquí llega a haber un problema, vamos a pagar los que no tenemos nada que ver,» expresó Jessica Salas, una estudiante de Psicología.
El nerviosismo es palpable, especialmente entre las personas mayores, quienes sienten temor ante una posible intervención. Sin embargo, muchos venezolanos mantienen la esperanza y la resiliencia para afrontar la situación. Como señaló una ciudadana, el venezolano, «pase lo que pase», confía en que «todo va a estar bien y siempre tiene una sonrisa para afrontarlo».
A este escenario se suma la preocupación por la cancelación en cascada de vuelos internacionales. Esto se debe al reciente aviso de EE. UU. sobre «extremar la precaución» al sobrevolar el territorio venezolano y el sur del Caribe, lo que amenaza la posibilidad de reencuentros familiares durante las fechas navideñas.










