NUEVA DELHI. — El aumento vertiginoso de los precios del gas de cocina en el mercado negro de la capital de la India está empujando a las familias más pobres de nuevo al uso de leña y carbón, lo que eleva los riesgos para la salud y empeora la calidad del aire en esta megaciudad altamente contaminada.
India es el segundo mayor comprador mundial de gas licuado de petróleo (GLP), utilizado principalmente para cocinar y proveniente de Medio Oriente, cuyos suministros se han visto estrangulados por la guerra en curso. El primer ministro, Narendra Modi, ha instado a los estados a frenar el mercado negro y evitar el pánico, asegurando que los suministros de energía permanecen estables.
Un costo inalcanzable para los hogares
En el barrio de bajos ingresos de Madanpur Khadar, Sheela Kumari, una trabajadora doméstica de 36 años, relata que se ha visto obligada a abandonar los cilindros de gas tras ver cómo los precios se duplicaban.
«Solíamos comprar cilindros por 1,800–2,000 rupias ($19-$21), pero ahora en el mercado negro han subido a 5,000 ($53)«, explicó a la AFP. Esta cifra representa casi la totalidad de su salario mensual de 6,000 rupias.
Como alternativa, Kumari utiliza leña, cuyo fardo de 10 kilogramos cuesta solo 30 rupias ($0.30). «Mis hijos tosen, pero ¿dígame cuál es la salida?», lamentó. Su vecina, Munni Bai, de 45 años y enferma de asma, también ha tenido que retomar combustibles alternativos pese a sus problemas respiratorios debido a que el gas es «demasiado caro».
Problemas de acceso y acaparamiento
Activistas señalan que el núcleo del problema es el acceso. Muchos trabajadores migrantes carecen de la documentación necesaria para obtener GLP subsidiado y dependen de mercados informales donde el acaparamiento ha disparado los precios entre dos y tres veces.
«No hay una escasez importante todavía, pero el acaparamiento ha aumentado», afirmó Deepak, del Centro de Incidencia e Investigación (CFAR).
Impacto ambiental y de salud
Nueva Delhi, con una región metropolitana de 30 millones de habitantes, es regularmente clasificada entre las capitales más contaminadas del mundo. Durante décadas, el gobierno ha impulsado el esquema «Ujjwala» para proporcionar conexiones de gas limpio a más de 100 millones de hogares pobres.
Sin embargo, la quema de biomasa en interiores expone a las familias a altos niveles de humo y partículas tóxicas, siendo las mujeres y los niños los más vulnerables a enfermedades respiratorias graves.





