SAN CRISTÓBAL.– Al menos seis familias de Los Rieles de Haina denunciaron que sus parientes viajaron hacia Rusia atraídos por supuestas ofertas de empleo como conductores, mecánicos, publicistas, herreros y trabajadores de la construcción, pero que, una vez en ese país, habrían sido incorporados a entrenamientos militares y enviados o preparados para zonas vinculadas al conflicto con Ucrania.
Uno de los casos es el de Raulin Santana, de 35 años y padre de dos niños, quien trabajaba como conductor de patana antes de viajar a Rusia tras recibir una oferta para desempeñarse en funciones similares.
En un mensaje enviado a sus familiares, Santana aseguró que están siendo presionados para participar en actividades militares y pidió ayuda para regresar a República Dominicana.
“Nos están obligando a la cuestión de la guerra y lamentablemente nos están preparando para eso sin uno querer ir”, expresó, según el testimonio compartido por su familia.
Su hermana, Yenni Santana, afirmó que Raulin ya habría sido enviado a una zona de combate y pidió la intervención de las autoridades dominicanas para facilitar su salida.

“A él ya lo pusieron en combate y él está tratando de sobrevivir”, declaró.
La familia sostiene que el viaje se originó en una oferta laboral y considera que fue víctima de un engaño. Estas afirmaciones corresponden a los familiares y no han sido verificadas de manera independiente.
Denuncian un patrón similar de reclutamiento
Las familias aseguran que varios de los jóvenes fueron contactados mediante un enlace digital en el que se solicitaban datos personales, oficio, profesión, tipo de sangre y condiciones médicas.
Entre ellos figura Maicol Enrique, de 33 años y padre de tres hijos, quien se dedicaba a trabajos de publicidad. Según su madre, Jacqueline Félix Arias, inicialmente viajó hacia Panamá, posteriormente hizo escala en Estambul y finalmente llegó a Moscú.
La familia afirma que, tras permanecer unos días en un hotel, los hombres recibieron ropa y teléfonos antes de ser trasladados a instalaciones de entrenamiento.

“Cuando ellos vieron para dónde se los llevaron, ahí fue que se dieron cuenta de la realidad”, relató Yenni Santana.
Otro de los dominicanos identificados por sus familiares es Deibi Antonio Rodríguez, de 26 años, trabajador de la construcción.
Su familia asegura que padece diabetes tipo 1 y que su condición de salud se habría deteriorado durante su permanencia en Rusia, por lo que solicita asistencia para lograr su retorno.

También se encuentra Lorenzo Peguero, de 32 años, quien trabajaba en publicidad, montaje de eventos y labores en el muelle. Su madre, Isabel Peguero, asegura que su hijo se encuentra en una zona peligrosa y que mantiene contacto limitado con él.
Las familias coinciden en que ninguno de los hombres tenía experiencia militar previa ni había sido entrenado en el uso de armas antes de viajar.
Familias buscan respuestas en Embajada de Rusia
Los parientes anunciaron que acudirían a la Embajada de Rusia en República Dominicana para solicitar información sobre la situación de los jóvenes y explorar vías para conseguir su regreso.
También reclamaron la intervención del Gobierno dominicano y del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El caso ocurre después de que la Cancillería dominicana emitiera el 25 de septiembre una alerta sobre ofertas laborales para viajar a Rusia que podrían terminar vinculadas con actividades relacionadas con la guerra en Ucrania.
El MIREX recomendó verificar cuidadosamente la procedencia de las ofertas, la identidad de los empleadores y las condiciones de contratación, especialmente cuando las gestiones se realizan exclusivamente por medios digitales o intermediarios cuya acreditación no puede comprobarse.
La Cancillería también informó que brindará asistencia consular a dominicanos que se encuentren en situación de vulnerabilidad o riesgo y realizará gestiones para facilitar su retorno seguro al país.
En semanas recientes también han salido a la luz otros casos de dominicanos que viajaron a Rusia y terminaron vinculados con sus fuerzas armadas, algunos de ellos bajo contratos de servicio militar.
Las denuncias de las familias de Haina deberán ser investigadas para determinar cómo fueron captados los jóvenes, qué documentos firmaron, bajo qué condiciones ingresaron a Rusia y si existió engaño, coacción o alguna otra irregularidad durante el proceso.




