La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, reforzó este viernes su favoritismo con el apoyo de Donald Trump, a dos días de elecciones legislativas anticipadas en las que busca afianzar la mayoría conservadora. Primera mujer al frente del gobierno japonés, la dirigente ultranacionalista apuesta por sus buenos resultados en sondeos de opinión para impulsar los resultados de su Partido Liberal Democrático (PLD).
La coalición gubernamental únicamente es mayoritaria por un estrecho margen en la Cámara Baja, y busca ampliar su base de apoyo. «Los resultados son muy importantes para el futuro del país. La primera ministra Takaichi ya ha demostrado que es una líder sólida, potente y sabia», escribió Trump en su red Truth Social. El mandatario agregó que estaba «impaciente» por recibirla en la Casa Blanca el 19 de marzo.
Takaichi, de 64 años, se convirtió en octubre en la quinta persona al frente del gobierno japonés en cinco años. Popular especialmente entre los jóvenes, su discurso contundente sobre la inmigración ha disminuido espacio al partido populista Sanseito. Según sondeos, el PLD debería superar con facilidad los 233 escaños en la Cámara Baja. Con su aliado, el Partido de la Innovación, la coalición podría superar los 300 escaños de 465, cerca de dos tercios de los asientos.
En la oposición, la Alianza Reformista Centrista, que agrupa al Partido Democrático Constitucional (PDC) y al antiguo aliado del PLD, Komeito, podría perder la mitad de sus 167 escaños. «La apuesta de Takaichi dará frutos, ya que obtendrá un mandato sólido que le permitirá implementar un conjunto ambicioso de reformas económicas y de seguridad», indicó Jeff Kingston, profesor en la Universidad Temple de Japón.
Las elecciones tienen lugar también a la sombra de fuertes tensiones diplomáticas con China. Menos de dos semanas después de su llegada al poder, Takaichi sugirió que Tokio podría intervenir militarmente si China intentaba tomar Taiwán. Pekín respondió endureciendo controles comerciales y realizando maniobras aéreas conjuntas con Rusia.
En materia económica, el gobierno de Takaichi ya anunció un plan de estímulo de más de 110,000 millones de euros. Para contener la inflación, prometió eximir los productos alimentarios del impuesto al consumo durante dos años, un regalo fiscal que ha alarmado a los mercados y ha hecho dispararse los rendimientos de la deuda nipona a niveles récord.










