JERUSALÉN / TEHERÁN. — Irán lanzó el martes una nueva salva de misiles contra Israel, un día después de que el presidente Donald Trump afirmara que Estados Unidos mantiene conversaciones «muy buenas» con Teherán y suspendiera los ataques previstos contra la infraestructura energética de la república islámica.
La revelación de Trump se produjo antes de que venciera el plazo que él mismo impuso para que Irán reabriera el estrecho de Ormuz bajo amenaza de aniquilar sus centrales eléctricas. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reconoció que EE. UU. cree posible un acuerdo, pero prometió seguir atacando a Irán y Líbano para proteger a su nación.
«No hay negociaciones», afirma Irán
Pese a que Trump aseguró tratar con una «persona de alto nivel» muy respetada en Irán, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, respondió que «no hay negociaciones» en curso. Sostuvo que el mandatario estadounidense busca «manipular los mercados financieros y petroleros».
Por su parte, la cancillería iraní confirmó haber recibido mensajes de «países amigos» con solicitudes de diálogo, pero negó que se hayan celebrado encuentros oficiales. Trump advirtió que, si las conversaciones fracasan en los próximos cinco días, «seguiremos bombardeando con todas nuestras fuerzas».
Impacto militar y económico global
Ataques en la región: Arabia Saudita informó la destrucción de al menos una veintena de drones este martes. Simultáneamente, Israel lanzó bombardeos contra objetivos de Hezbolá en la periferia de Beirut.
Amenaza petrolera: El director de la AIE, Fatih Birol, advirtió que una guerra prolongada abriría la puerta a una crisis peor que los choques petroleros de los años 70.
Mercados: El barril de Brent repuntó este martes por encima de los 100 dólares tras haber caído un 10 % el lunes.
Escalada en Líbano e Irán
En Líbano, el Ministerio de Salud reporta más de 1,000 muertos y un millón de desplazados. Israel realizó siete ataques nocturnos contra suburbios de Beirut y anunció la captura de dos combatientes de Hezbolá.
Teherán, a través de la agencia Fars, amenazó con atacar infraestructuras de tecnología y desalinización de agua pertenecientes a EE. UU. si sus instalaciones clave son agredidas. Según reportes, al menos 3,230 iraníes han muerto desde el inicio de las hostilidades.





