TEL AVIV / TEHERÁN. – El conflicto en Medio Oriente ha cruzado una línea de no retorno. En una ofensiva masiva sin precedentes, Irán lanzó este martes una lluvia de proyectiles sobre territorio israelí, logrando impactar en puntos estratégicos de Tel Aviv y Jerusalén. El ataque, confirmado por medios iraníes y agencias internacionales, se produce tras la promesa de «severa represalia» del presidente Masoud Pezeshkian.
Imágenes difundidas desde el terreno muestran el momento en que varios misiles lograron superar el sofisticado sistema de defensa aérea israelí, impactando incluso en zonas residenciales. Las autoridades locales reportan daños significativos en diferentes infraestructuras, mientras la población civil permanece en refugios ante la activación de las sirenas de alerta roja en todo el país.
El detonante: El asesinato de Ali Larijani
La ofensiva de Teherán es la respuesta directa a un ataque israelí ocurrido horas antes sobre territorio iraní, el cual acabó con la vida de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Larijani era una de las figuras más influyentes en la arquitectura de defensa y seguridad de la República Islámica, y su fallecimiento fue calificado por Pezeshkian como una afrenta que no quedaría sin castigo.
Impacto en Tel Aviv y Jerusalén
A diferencia de ataques anteriores, los reportes indican que la saturación de proyectiles permitió que algunos misiles balísticos penetraran el escudo defensivo. Videos verificados muestran explosiones en áreas pobladas y daños en estructuras civiles, lo que eleva el riesgo de una respuesta militar israelí de gran escala en las próximas horas.
Reacción internacional y estado de alerta
El mundo observa con preocupación lo que podría convertirse en una guerra regional abierta. El gabinete de seguridad de Israel se encuentra reunido de emergencia, mientras las potencias globales han llamado a la contención para evitar un colapso total de la estabilidad en la región.





