LONDRES. — El mundo se enfrenta a una crisis energética peor que los dos choques petroleros de la década de 1970 combinados si la guerra en el Medio Oriente se prolonga, advirtió este lunes el director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol.
La alerta coincide con nuevos ataques de Israel sobre Teherán y amenazas de extender los combates por varias semanas más.
A medida que la guerra entra en su cuarta semana, el presidente de EE. UU., Donald Trump, amenazó con «aniquilar» las plantas de energía iraníes si Teherán no reabre el Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, fijando un límite para las 23:44 GMT de este lunes. Por su parte, el portavoz del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, prometió que la infraestructura vital de la región será «destruida irreversiblemente» si Trump cumple su amenaza.
Impacto sin precedentes en el suministro Fatih Birol ofreció una visión sombría sobre el estado actual del mercado energético global:
Pérdida de crudo: El mundo está perdiendo más petróleo cada día que durante las crisis de los 70 y la invasión rusa a Ucrania.
Activos dañados: Al menos 40 activos energéticos en la región exportadora han sido severamente dañados.
Precios al alza: Los temores sobre el suministro han impulsado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril.
«Esta crisis, tal como están las cosas, es ahora dos crisis de petróleo y un colapso del gas puestos todos juntos», sentenció Birol, añadiendo que ningún país será inmune a los efectos si la tendencia continúa.
Escalada militar y civil
En el terreno, Israel lanzó este lunes nuevos ataques contra Irán, mientras columnas de humo negro se alzaban sobre Teherán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha hablado de una campaña a largo plazo, mientras expande también su operación terrestre contra Hezbolá en el Líbano, donde la violencia ha dejado más de 1,000 muertos y un millón de desplazados.
La tensión alcanzó un punto crítico durante el fin de semana cuando misiles iraníes evadieron las defensas de Israel y cayeron cerca de Dimona, localidad que alberga la instalación nuclear en el desierto. Irán afirmó que se trató de una represalia por un ataque a su sitio nuclear en Natanz.
Según la agencia HRANA, al menos 3,230 personas han muerto en Irán a causa de la guerra, incluyendo 1,406 civiles, cifras que subrayan el creciente costo humano de un conflicto que amenaza con desestabilizar la economía mundial.










