Portugal se vio afectado este jueves por una huelga general que interrumpió en gran medida las conexiones aéreas y ferroviarias y la actividad de escuelas y hospitales, en protesta por las reformas laborales planeadas por el gobierno.
La principal estación de tren de Lisboa estaba vacía, con la mayoría de los trayectos cancelados, y la aerolínea nacional TAP Air Portugal suspendió cerca de dos tercios de sus 250 vuelos habituales.
Según los sindicatos, la recogida de basura se interrumpió, y también dejaron de funcionar las unidades de hospitales encargadas de casos no urgentes. Las escuelas y los tribunales también se vieron afectados.
La movilización, organizada por los sindicatos CGTP y UGT, responde a la ley propuesta por el gobierno minoritario de derechas que, según afirman, pretende:
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Simplificar los procedimientos de despido.
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Ampliar la duración de los contratos temporales.
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Aumentar los servicios mínimos exigidos durante una huelga.
El primer ministro, Luis Montenegro, insistió en que las reformas laborales, con más de 100 medidas, buscan «estimular el crecimiento económico y el pago de mejores salarios».
El paro es el mayor en Portugal desde junio de 2013, durante la crisis de deuda. La opinión pública respalda ampliamente la movilización: el 61% de los encuestados se mostró a favor del paro.
Aunque su partido conservador no tiene mayoría, el gobierno de Montenegro debería poder sacar adelante el proyecto de ley con el apoyo de los liberales y de la extrema derecha, que se ha convertido en la segunda fuerza política del país.










