SANTO DOMINGO.— El 25 de septiembre de 1963 se marcó el abrupto final de la primera experiencia democrática en la República Dominicana tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo. A menos de siete meses de haber asumido el poder, el presidente Juan Bosch fue derrocado por un golpe de Estado militar.
Las elecciones del 20 de diciembre de 1962 fueron los primeros comicios libres y democráticos desde 1930. Bosch, líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y recién retornado del exilio, se alzó con una victoria contundente al obtener el 58.7% de los votos, superando a la Unión Cívica Nacional (UCN) de Viriato Fiallo (30.1%).
Las reformas que polarizaron al país
Tras su toma de posesión, Bosch se enfocó en un ambicioso plan para reformar la economía y la estructura social del país. Sus primeras medidas buscaban la justicia social y la austeridad gubernamental:
- Reducción de salarios: El sueldo del presidente se redujo drásticamente de $5,000 a $500 pesos. También se rebajaron los sueldos de otros funcionarios.
- Economía y Bienestar: Se regularon los precios de la canasta familiar, se otorgaron préstamos blandos a pequeñas industrias y se dispuso un Plan Nacional de Alfabetización y una cobertura amplia de la sanidad pública.
La tensión con los sectores de poder se intensificó con la promulgación de la Constitución de 1963. Esta Carta Magna, de corte progresista, contemplaba la libertad sindical, condenaba el latifundio, prohibía a los extranjeros poseer tierras y establecía un tope para el precio del azúcar. Para la oligarquía, la Iglesia y los militares, estas disposiciones representaron una pérdida directa de su influencia.
La noche del derrocamiento
El temor a una «revolución social» similar a la de Cuba, junto con la oposición interna, hizo que la posibilidad de un golpe de Estado se volviera inminente. La noche del 24 de septiembre de 1963, mientras Bosch disfrutaba de un asueto, fue convocado al Palacio Nacional por los jefes de las Fuerzas Armadas.
Todo se consumó en la madrugada del 25. Bosch fue depuesto y apresado por los militares. Antes de partir al exilio, el presidente derrocado escribió una carta titulada: «Al pueblo dominicano: Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle, se logrará de nosotros cambiar nuestra conducta».
En la misiva, Bosch defendió su breve pero intensa gestión: «En siete meses de Gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de los ladrones. […] Los hombres pueden caer, pero los principios no».
Consecuencias: Guerra Civil e Intervención
Tras el derrocamiento, el país fue dirigido por un Triunvirato, inicialmente presidido por Emilio de los Santos. La inestabilidad social y política que siguió desencadenó la Guerra Civil de abril de 1965. El conflicto dividió al país entre aquellos que buscaban el retorno de Bosch y la Constitución de 1963, y los defensores del Triunvirato.
Este enfrentamiento interno provocó la segunda intervención militar de Estados Unidos en el país. Las tropas norteamericanas se retiraron en 1966, tras un acuerdo de paz que permitió nuevas elecciones. En esos comicios, Joaquín Balaguer, figura del trujillismo, resultó ganador, iniciando un período ininterrumpido en el poder hasta 1978.





