LIMA. — La presidenciable Keiko Fujimori celebró este lunes los resultados de sondeos y estimaciones preliminares de las elecciones en Perú, que la posicionan como favorita para un balotaje en junio. En un discurso tras conocerse las cifras iniciales, la hija del expresidente Alberto Fujimori afirmó que los resultados son una señal positiva, subrayando que su principal adversario es la izquierda.
El escrutinio oficial avanza con lentitud en unos comicios marcados por fuertes cuestionamientos a la autoridad electoral. Debido a demoras e incidentes logísticos, las votaciones se ampliaron hasta el lunes. Sin un rival confirmado para la segunda vuelta, el puesto se disputa entre el ultraconservador Rafael López Aliaga, el socialdemócrata Jorge Nieto y el centrista Ricardo Belmont.
Denuncias de fraude e intervención fiscal
La jornada electoral ha estado envuelta en tensiones. Rafael López Aliaga calificó los retrasos y la falta de materiales de sufragio como un «fraude electoral gravísimo», convocando a protestas ciudadanas. Ante estas irregularidades, policías anticorrupción y fiscales irrumpieron en la sede electoral para recabar información sobre los incidentes que impidieron votar a miles de ciudadanos.
Mientras tanto, en las calles de Lima, decenas de personas se manifestaron al grito de «fraude» frente a la máxima autoridad electoral, reflejando el clima de desconfianza que impera en el país. El próximo mandatario heredará una nación que ha tenido ocho presidentes en la última década y que enfrenta un pico crítico de criminalidad.
Propuestas radicales contra el crimen
La campaña estuvo dominada por discursos de mano dura para combatir a grupos criminales transnacionales. Entre las propuestas más drásticas de los candidatos figuran desde la creación de tribunales anónimos y cárceles rodeadas de serpientes, hasta el retiro de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Keiko Fujimori ha prometido, de ganar la presidencia, la expulsión de migrantes irregulares y una alianza estrecha con gobiernos de derecha en la región. A pesar de la inestabilidad política, la economía peruana se mantiene como una de las más estables de Latinoamérica, con exportaciones mineras boyantes y la inflación más baja del bloque, un contraste marcado frente al 90% de desconfianza ciudadana en sus instituciones.





