Es crucial cambiar la percepción de que los seres humanos pueden tratar a los animales a su antojo, alejándolos de su hábitat natural, utilizándolos en experimentos o domesticándolos para espectáculos. Así lo señala el equipo de especialistas de la Fundación Mona (FM), una organización dedicada al bienestar y la conservación de primates.
Los expertos de la FM enfatizan la necesidad de «fomentar la reflexión entre los jóvenes acerca del bienestar y la ética animal, sobre los derechos universales de los animales, cómo el cambio climático les afecta y la importancia de los santuarios de animales».
El rol de los adultos y la educación
Para inculcar el cuidado y respeto hacia los animales en los niños, los adultos deben ser los primeros en mostrar respeto, un trato digno y justo hacia los seres vivos en su vida diaria, ya que los niños aprenden observando. El equipo de la FM aconseja a padres y educadores utilizar libros, revistas infantiles, documentales y fomentar proyectos escolares sobre conservación, así como realizar excursiones a la naturaleza. Estas son estrategias efectivas para concienciar a los niños sobre el bienestar animal, comenta la bióloga Cristina Valsera, corresponsable del departamento de rescate y rehabilitación de primates de la Fundación Mona.
En este sentido, respaldan la filosofía de la primatóloga Jane Goodall: «Solo si conocemos a los animales, nos importarán; solo si nos importan, los ayudaremos; y solo si los ayudamos, se salvarán.»
La Importancia de los santuarios de animales y la elección de zoológicos
Valsera destaca que las visitas a santuarios de animales juegan un papel crucial en la formación de una conciencia ambiental infantil. Los refugios son lugares donde especies víctimas de maltrato o explotación viven de forma segura, recibiendo cuidados hasta su muerte natural. «En los santuarios, los animales viven en condiciones lo más naturales posible, sin ser explotados para entretenimiento. En esos lugares, los niños aprenden sobre la historia de los animales rescatados y cómo se les proporciona un hogar seguro, fomentando la empatía y el respeto», añade Valsera.
Respecto a las visitas a zoológicos o granjas escuela, Valsera señala que también pueden ser un recurso importante, pero es fundamental informarse previamente. Dado que algunos de estos establecimientos pueden incumplir las normas de protección animal, la Fundación Mona sugiere consultar reseñas en internet y verificar las evaluaciones de organizaciones de bienestar animal como WWF o AnimaNaturalis antes de la visita.
La responsabilidad de tener una mascota y el desarrollo de la empatía
A la hora de adoptar una mascota, los expertos de la FM enfatizan que los padres deben determinar si sus hijos están preparados. Es necesario evaluar la madurez y responsabilidad del niño, asegurar que el interés no sea pasajero, y buscar información conjunta sobre las necesidades específicas de la mascota y cómo encajará en la rutina familiar. Aconsejan dar prioridad a la adopción en refugios y asociaciones protectoras.
Nuria Máximo Bocanegra, directora de la Cátedra Investigación Animales y Sociedad de la universidad Rey Juan Carlos, señala que «la infancia se caracteriza por un sentimiento innato de proximidad al entorno natural, amor por todo lo relacionado con la naturaleza y los animales». Destaca que la educación formal, junto con la familia y la sociedad, es crucial para fomentar la empatía y el amor hacia los animales, lo cual es un método eficaz para trabajar la empatía en general.
Máximo sostiene que «enseñar a un niño a sentir amor por otra especie le hará aprender de forma más duradera y sencilla que los demás sienten y pueden sentir cosas diferentes o contrarias a las nuestras, y que, en cualquier caso, nuestras acciones no deben ir encaminadas en otra dirección que no sea la del respeto.»
La Empatía con animales y personas: Una conexión vital
La ciencia ha descubierto que la empatía es la chispa que enciende la compasión y nos induce a ayudar al prójimo. «Si somos capaces de comprender y detectar cuándo el otro sufre, y cómo consolarlo, seremos capaces de solucionar nuestras diferencias y los conflictos de una forma más pacífica. Es decir, la empatía se convierte en una herramienta de protección social y de lucha contra la violencia», reflexiona Máximo. Enseñar a desarrollar empatía hacia los animales a lo largo de la escolarización es construir personas con un mayor sentido social y con estrategias para afrontar conflictos de manera pacífica..
Cómo Fomentar el amor por la naturaleza en niños
Olivia Barney, del Museo de Historia Natural de Utah (NHMU), destaca que «pasar tiempo al aire libre de forma constante nos ayuda a regular el estrés, dándonos tiempo y espacio para procesar nuestras emociones». Este tiempo también influye positivamente en la dinámica familiar y en las actitudes hacia la conservación. Un estudio finlandés reveló que «cuanto más tiempo pasan los niños pequeños al aire libre, más se preocupan por cuidar el planeta».

Barney sugiere que los padres pueden hacer las actividades al aire libre más emocionantes cambiando la perspectiva a la de los animales. «¿Qué animales viven en el entorno que estás explorando? ¿Cómo ven el terreno? Usa binoculares para ver las cosas con una vista mejorada (como un águila). Agáchate para observar las cosas como las ve una serpiente. Trepa a un árbol para ver el mundo desde el punto de vista de una ardilla», recomienda. Al simular ser diferentes animales, se fomenta la observación, la curiosidad y la empatía en cualquier entorno natural.





