WASHINGTON.– La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) afrontará esta semana una de sus decisiones más delicadas del año, con los mercados apostando por una subida de las tasas de interés ante la persistencia de la inflación, mientras el presidente Donald Trump presiona públicamente para mantener bajos los costos del crédito.
Los inversionistas prevén un incremento de un cuarto de punto porcentual, que llevaría la tasa de referencia a un rango de 3.75 % a 4 %.
Las expectativas aumentaron después de conocerse el más reciente informe de inflación estadounidense, que situó el incremento de los precios en 3.4 % interanual en agosto.
El encarecimiento de la gasolina, en medio de las renovadas tensiones en la región del Golfo, añade presión al panorama inflacionario que deberá evaluar el banco central.
¿Qué significa una subida de tasas?
Una tasa de interés más alta busca enfriar la economía al encarecer el crédito y moderar el consumo y la inversión, reduciendo así parte de las presiones sobre los precios.
Pero la decisión también puede traducirse en mayores costos para determinados préstamos, hipotecas, tarjetas de crédito y financiamientos empresariales.
Claudia Sahm, economista de New Century Advisors y exempleada de la Fed, considera altamente probable que el organismo aumente las tasas, aunque reconoce que se trata de una decisión compleja.
La economista tampoco descarta completamente que la Fed mantenga las tasas sin cambios. En ese escenario, considera que el banco central tendría que ofrecer argumentos convincentes para evitar una reacción negativa de los mercados.
De recortar tasas a considerar aumentarlas
El panorama contrasta con el observado un año atrás.
En septiembre de 2025, la Reserva Federal había iniciado un período de flexibilización monetaria, preocupada por el comportamiento del mercado laboral y confiando en una reducción de las presiones inflacionarias.
El año terminó con tres recortes consecutivos y expectativas de nuevas reducciones durante 2026.
Sin embargo, el escenario económico cambió con las tensiones geopolíticas y energéticas, particularmente por la guerra con Irán y sus efectos sobre los precios de los combustibles.
A esto se suman las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, con nuevas medidas arancelarias entre ambos países.
En sentido contrario, las fuertes inversiones en inteligencia artificial y centros de datos continúan impulsando sectores importantes de la actividad económica estadounidense.
Kevin Warsh enfrenta una decisión clave al frente de la Fed
La reunión también supone una importante prueba para Kevin Warsh, nuevo presidente de la Reserva Federal.
Trump ha defendido reiteradamente tasas de interés más bajas, mientras los mercados observan si Warsh mantendrá la independencia de la política monetaria frente a las preferencias de la Casa Blanca.
David Wessel, investigador de la Brookings Institution, considera que la decisión podría convertirse en un momento determinante para la credibilidad del nuevo responsable del banco central.
La Fed tiene entre sus principales objetivos mantener la estabilidad de precios y favorecer el máximo empleo, por lo que deberá ponderar el impacto de una inflación todavía elevada frente al riesgo de que un mayor costo del dinero debilite la actividad económica.
La decisión adquiere además una dimensión política debido a la cercanía de las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre, mientras el poder adquisitivo continúa siendo una preocupación para numerosos estadounidenses.
La decisión de la Reserva Federal será anunciada el miércoles y será seguida de cerca por los mercados financieros internacionales debido a las repercusiones que los movimientos de las tasas estadounidenses pueden tener sobre el dólar, los mercados de deuda, las inversiones y otras economías del mundo.




