ESTADOS UNIDOS.– El gobierno de Estados Unidos incluyó al Cartel de los Soles de Venezuela en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). Esta decisión, que entra en vigor este lunes, amplía las sanciones legales y financieras contra el régimen venezolano y su líder, Nicolás Maduro, a quien Washington considera jefe de esta estructura criminal.
La designación encuadra a la red venezolana en la misma categoría legal que grupos armados y carteles internacionales, abriendo la puerta a nuevas medidas de presión política, económica y potencialmente militar.
Implicaciones de la designación FTO
La lista FTO, gestionada por el Departamento de Estado, otorga a Washington amplias facultades jurídicas para:
Imponer sanciones más severas y congelar activos.
Perseguir judicialmente a cualquier persona o entidad que colabore con la organización.
Autorizar una presión adicional sobre aliados, bancos, empresas e individuos que tengan relación con el régimen o los líderes del cartel. Las acciones hacia el grupo podrán ser perseguidas penalmente bajo leyes antiterroristas.
El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que el grupo es “responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio”. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, definió la decisión como un paso que brinda «toda una gama de alternativas legales», lo que, según expertos, podría servir como justificación para futuras operaciones quirúrgicas sobre infraestructuras del cartel fuera de zonas urbanas.
Contexto de presión económica y militar
La declaración FTO se produce en un momento de máxima presencia militar estadounidense en el Caribe, con el portaviones USS Gerald R. Ford dirigiendo una operación de combate al narcotráfico. Esta campaña busca asfixiar financieramente al régimen de Caracas, endureciendo el embargo petrolero vigente y forzando la venta de crudo con fuertes descuentos.
En el ámbito político, la designación incrementa los costos y riesgos asociados a cualquier transacción o vínculo con Caracas, complicando la posición de Maduro en el escenario internacional y haciendo que la presión preceda a un eventual diálogo si los intereses estratégicos evolucionan.





