SANTO DOMINGO, R.D. – La cúpula eclesiástica dominicana se vio impactada por la carta de despedida del arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Francisco Ozoria Acosta, difundida el 12 de noviembre, en la que confirmó que el Vaticano lo había despojado de todas sus responsabilidades por “mala administración”.
La salida de Ozoria fue el resultado de un proceso escalonado y se interpretó como una medida inédita en la historia reciente del catolicismo local, motivada por años de escrutinio sobre su gestión.
Causas que minaron su credibilidad
La propia misiva de Ozoria y los hechos ocurridos durante los últimos años de su arzobispado revelan un clima de tensión y cuestionamientos que llegaron hasta la Santa Sede:
Cuestionamientos al liderazgo (2021): El entonces obispo de Baní, Víctor Masalles, criticó un «gran vacío de liderazgo» y la pérdida de espacio de la Iglesia, lo que fue ampliamente interpretado como una crítica directa a la gestión pastoral de Ozoria, quien asumió el cargo en 2016.
Denuncias por entorno familiar (2022): Ozoria reveló públicamente que su hermano fallecido, Secundino Ozoria Acosta (Nino), había sido objeto de acusaciones de enriquecimiento indebido por obras eclesiásticas. El arzobispo admitió que esta acusación había «llegado al Vaticano», confirmando que su administración estaba bajo escrutinio.
El Caso Benito Ángeles (2024): El escándalo generado por la investigación de agresión sexual contra el obispo auxiliar Ramón Benito Ángeles (ordenado bajo la gestión de Ozoria) puso el foco en el proceso de selección y supervisión del clero dentro de la arquidiócesis.
Enemigos en Roma: Ozoria citó al cardenal Marc Ouellet, prefecto del Dicasterio para los Obispos, quien le dijo: “Usted tiene muchos enemigos”. El arzobispo concluyó: “Han vencido los enemigos”, confirmando la existencia de informes y tensiones internas que afectaron su credibilidad.
El paso definitivo hacia su destitución se dio en octubre, cuando el papa León XIV nombró a monseñor Carlos Tomás Morel Diplán como arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de Santo Domingo.
Ozoria reveló que la Santa Sede concedió al coadjutor «facultades especiales exclusivas» sobre la administración del patrimonio diocesano, las cuestiones económicas y financieras, y la gestión del clero.
«Se le suspenderá la potestad del gobierno en los ámbitos mencionados a partir del día de la toma de posesión canónica», indicó el Vaticano, según Ozoria, dejándolo solo con el «título de Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo».
Ozoria finalizó su misiva aceptando la decisión en “obediencia de la iglesia” y recordando su trayectoria de 47 años de ministerio.





