SANTO DOMINGO.– Durante años, mirar cuánto cuesta el barril de petróleo ha sido una referencia rápida para anticipar qué podría pasar con los combustibles. Pero en la coyuntura actual, seguir únicamente el precio del West Texas Intermediate (WTI) ya no explica completamente lo que está ocurriendo en las estaciones dominicanas.
La razón es relativamente sencilla: República Dominicana no compra únicamente petróleo crudo. También depende de gasolinas, gasoil y otros productos ya refinados, cuyos precios internacionales pueden aumentar mucho más rápido que el barril del que provienen.
Esa diferencia se ha vuelto especialmente evidente durante el último año.
Datos históricos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran que durante la semana del 15 al 19 de septiembre de 2025 el WTI cerró entre US$63.02 y US$64.89 por barril, para un promedio aproximado de US$63.98.
Un año después, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) indicó que el WTI utilizado como referencia rondaba los US$102.44 por barril, alrededor de un 60 % más.
Sin embargo, algunos combustibles terminados han subido mucho más.
La gasolina y el gasoil suben más rápido que el crudo
Según las cifras utilizadas por el Gobierno dominicano, desde febrero de 2026 el precio de referencia de la gasolina premium refinada pasó de US$91.69 a US$161.92 por barril.
Eso representa un incremento aproximado de 76.6 %, superior al aumento observado en el WTI.
La diferencia es todavía mayor en el gasoil óptimo.
El barril de ese combustible refinado pasó de US$104.31 a más de US$220.58, lo que supone un incremento superior al 111 %.
En otras palabras, mientras el petróleo crudo aumentó alrededor de 60 %, el combustible ya procesado necesario para mover vehículos, transporte de carga y parte de la actividad económica llegó a duplicar su precio en algunos segmentos.
¿Por qué puede subir más el combustible que el petróleo?
El precio del crudo representa solo una parte del costo final.
Antes de llegar al vehículo, el petróleo debe ser refinado, transportado, almacenado y distribuido. Cuando existe poca capacidad disponible en las refinerías, interrupciones operativas, conflictos geopolíticos o una fuerte demanda de determinados derivados, el precio del producto terminado puede separarse considerablemente del precio del crudo.
Esa diferencia entre el costo del petróleo y el valor de los productos refinados suele conocerse en el mercado energético como margen de refinación.
Por eso puede ocurrir algo que para el consumidor parece contradictorio: el petróleo puede estabilizarse o aumentar moderadamente mientras la gasolina o el diésel continúan encareciéndose.
La propia EIA refleja actualmente precios elevados para los productos refinados. En datos recientes, el diésel ultrabajo en azufre en la Costa del Golfo estadounidense ha superado los US$5 por galón en determinadas jornadas, mientras otros derivados también permanecen bajo presión.
El Gobierno ha evitado trasladar todo el aumento
La presión internacional no se ha reflejado completamente en los precios que pagan los conductores dominicanos debido a la política de subsidios aplicada por el Gobierno.
Para la semana del 19 al 25 de septiembre, el Ejecutivo destinó RD$1,985.7 millones para amortiguar el costo de los combustibles.
Solo esa semana, el subsidio estimado por galón alcanzó:
- RD$44.69 para la gasolina premium.
- RD$66.93 para la gasolina regular.
- RD$132.64 para el gasoil regular.
- RD$133.82 para el gasoil óptimo.
- RD$31.73 para el GLP.
Aun con ese respaldo estatal, las gasolinas y los gasoiles aumentaron entre RD$5 y RD$9 por galón esta semana.
La gasolina premium pasó a venderse a RD$350.10, la regular a RD$315.50, el gasoil regular a RD$267.80 y el óptimo a RD$302.10 por galón.
El GLP se mantiene en RD$135.20 por galón.
Más de RD$33,800 millones destinados a contener los precios
El impacto sobre las finanzas públicas también se ha ampliado.
El Gobierno había presupuestado originalmente poco más de RD$13,500 millones para subsidiar combustibles durante 2026, pero la prolongación de las tensiones internacionales obligó a elevar considerablemente esa partida.
Hasta mediados de septiembre, el monto ejecutado ya superaba los RD$33,807 millones, más del doble de lo proyectado inicialmente.
Eso implica que una parte significativa del aumento internacional no aparece directamente en el precio que observa el consumidor en la bomba, sino que está siendo absorbida temporalmente por el presupuesto público.
El petróleo ya no cuenta toda la historia
El escenario ayuda a entender por qué comparar únicamente el precio actual del WTI con el de años anteriores puede ofrecer una imagen incompleta.
El comportamiento de los combustibles dominicanos depende también de cuánto cuesta comprar los productos refinados en los mercados de referencia, de los márgenes de refinación, del transporte internacional, de la tasa de cambio y de los impuestos y márgenes establecidos en la estructura local.
En la semana vigente, el MICM utilizó una tasa de cambio promedio de RD$59.13 por dólar para calcular los precios internos.
Mientras los derivados refinados permanezcan muy por encima de sus niveles históricos, la presión sobre los precios locales continuará, incluso si el WTI deja de subir al mismo ritmo.
Para el consumidor dominicano, por tanto, la pregunta ya no es únicamente “¿a cuánto está el barril de petróleo?”, sino también “¿a cuánto se están vendiendo la gasolina y el gasoil ya refinados?”.




