SANTO DOMINGO, R.D.– Cada 26 de noviembre, la República Dominicana se viste de gala para conmemorar su esencia rítmica: el Día Nacional del Merengue. Esta fecha no es solo una celebración, sino un recordatorio de que el merengue es el mayor tesoro musical de la nación, su símbolo de identidad cultural y una fuente inagotable de alegría que pone a bailar al mundo.
El merengue, con su ritmo moderado a muy rápido, es un género que se originó en la República Dominicana a finales del siglo XIX, transformándose de la contradanza europea. Sus instrumentos tradicionales, como el tambor de dos parches, la güira y el acordeón (en su vertiente conocida como Perico Ripiao o merengue típico), lo distinguen inmediatamente.
¿Por qué el 26 de noviembre?
La fecha fue institucionalizada mediante el Decreto 619-05 del 11 de noviembre de 2005, a petición del Instituto de Estudios Caribeños, aunque su conmemoración está respaldada por la Ley No. 85-99.
La elección del 26 de noviembre honra la primera vez que la palabra «merengue» apareció publicada en el país: fue en un ejemplar del periódico «El Oasis» en 1854.
El merengue es Patrimonio Mundial
La importancia del merengue trasciende lo nacional. En un logro cultural sin precedentes, el género y su baile fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 2016. Esta declaratoria reconoció su valor social, histórico y artístico, destacando su capacidad para ser un motor emocional de celebraciones.
A lo largo de su historia, el merengue ha evolucionado, adaptándose a cada época, con grandes exponentes como el fallecido Johnny Ventura, Juan Luis Guerra, Wilfrido Vargas, Fernando Villalona, Los Hermanos Rosario y Joseíto Mateo.
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