SANTO DOMINGO, RD.- En hospitales, clínicas, centros de atención y comunidades, los auxiliares de enfermería son una pieza fundamental del sistema de salud. Hoy, 14 de julio, se celebra el Día Internacional del Auxiliar de Enfermería, una fecha dedicada a reconocer el valor, la dedicación y la entrega de estos profesionales que trabajan hombro a hombro con enfermeros y médicos en la atención directa al paciente.
Esta efeméride, impulsada originalmente en España para rendir homenaje a quienes, sin ser enfermeros titulados, desempeñan un rol esencial en la atención diaria y cercana a los pacientes, se ha extendido a otros países como una jornada de reconocimiento. Aunque no está reconocida oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca el trabajo silencioso pero vital que estos profesionales ejercen.
Los auxiliares de enfermería se encargan de tareas fundamentales como la higiene del paciente, asistencia en la alimentación, movilización, toma de signos vitales y apoyo emocional tanto al enfermo como a su familia. Son el primer rostro que muchos ven al despertar en una cama hospitalaria y, muchas veces, el último que los acompaña.
En un contexto global donde crisis sanitarias como la pandemia de COVID-19 evidenciaron la fragilidad de los sistemas de salud, el papel de los auxiliares de enfermería cobró aún más relevancia. Su formación técnica, combinada con su sensibilidad humana, los convierte en actores clave del bienestar colectivo. «El auxiliar de enfermería no solo cumple funciones técnicas, sino que representa el vínculo más humano y constante con el paciente», señalan desde la Federación Internacional de Enfermería.
Realidad en República Dominicana
En República Dominicana, los auxiliares de enfermería forman una parte esencial de la red pública y privada de salud. Su formación técnica puede obtenerse en instituciones como la Escuela Nacional de Enfermería (ENE), el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en programas técnicos y diplomados, y centros privados como APEC, Loyola y UCSD.
Según cifras de la Dirección General de Residencias Médicas y Salud Colectiva y del Ministerio de Salud Pública, para 2024 se estimaba que había más de 22,000 auxiliares de enfermería activos en todo el país, con mayor concentración en el Gran Santo Domingo, Santiago y San Cristóbal.
El Colegio Dominicano de Profesionales de Enfermería (CODOPENF) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de Enfermería (SINATRAE) representan gremialmente a este personal, luchando por mejores condiciones salariales, capacitación continua y la formalización de su estatus laboral dentro del sistema de salud. No obstante, uno de los retos persistentes es el reconocimiento formal de su rol técnico y su inclusión plena en escalas salariales y de carrera, un aspecto que muchos gremios exigen revisar.
Este 14 de julio, el llamado es claro: reconocer a los auxiliares de enfermería no solo con palabras, sino con políticas públicas que aseguren formación continua, estabilidad laboral y mejoras salariales. Porque detrás de cada inyección, cambio de sábana o palabra de aliento, hay un profesional que ha elegido cuidar como vocación.





