El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos se encamina este viernes hacia una nueva parálisis presupuestaria debido al fracaso de las negociaciones entre demócratas y republicanos. El conflicto se centra en las tácticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras dos tiroteos mortales protagonizados por agentes federales en Mineápolis.
Los demócratas se oponen a otorgar nuevo financiamiento al DHS sin cambios profundos en las operaciones del ICE, agencia clave en la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump. La tensión aumentó drásticamente tras las muertes en enero de Renee Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses abatidos durante protestas contra las redadas migratorias en Minnesota.
Reacciones políticas y consecuencias del cierre parcial
«Los demócratas no daremos un cheque en blanco para el caos», afirmó el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer. Por su parte, el líder de la Cámara, Hakeem Jeffries, criticó el uso de fondos públicos en operativos que resultan en muertes de civiles. En respuesta, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, atribuyó el bloqueo a «razones políticas y partidistas» de cara al cierre anunciado para la medianoche.
Bajo las normas del Senado, se requieren 60 votos de 100 para aprobar el presupuesto. Aunque los republicanos tienen mayoría, necesitan el respaldo de la oposición. Si no hay acuerdo, miles de funcionarios irán a paro técnico y otros trabajarán sin cobrar hasta que se resuelva la crisis.
Impacto en las agencias federales
Curiosamente, el ICE podrá seguir operando con normalidad gracias a los fondos de la ley «One Big Beautiful Bill» (OBBBA) aprobada en 2025, que le otorgó recursos multianuales. Por el contrario, agencias como la FEMA (gestión de desastres) y la TSA (seguridad en aeropuertos) serán las más afectadas al depender del presupuesto anual bloqueado. Esta sería la tercera parálisis presupuestaria en el segundo mandato de Trump.








