El relincho de un caballo se compone de dos frecuencias muy diferentes que puede emitir al combinar a la vez un silbido a través de la laringe con una vibración de las cuerdas vocales, como hacen los humanos al cantar.
Estas dos frecuencias son importantes, ya que transmiten diferentes mensajes sobre sus emociones y ahora hay pruebas de que se producen por mecanismos distintos, según la investigadora Elodie Briefer, de la Universidad de Copenhague.
La investigación que publica Current Biology descubrió que el relincho representa un fenómeno vocal inusual, conocido como bifonación, en el que una vocalización tiene dos componentes de frecuencia independientes: uno grave y otro agudo.
Los mamíferos más grandes suelen emitir sonidos más graves, ya que el tamaño de la laringe aumenta en proporción al cuerpo; sin embargo, el relincho del caballo es una excepción.
El estudio se centró en esta mecánica, pues otros equinos, como los burros o las cebras, parecen carecer del componente agudo.
La baja frecuencia se produce por la vibración de las cuerdas vocales, pero el componente de alta frecuencia se genera por un silbido laríngeo, similar al humano. Algunos roedores pequeños producen silbidos laríngeos, pero los caballos son la primera especie de mamíferos grandes que puede hacerlo simultáneamente con la vibración de las cuerdas vocales.
David Reby, de la Universidad de Lyon, destacó que comprender por qué evolucionó la bifonación es un paso importante para dilucidar los orígenes de la diversidad del comportamiento vocal de los mamíferos.