Un equipo internacional de investigadores identificó una nueva especie de cocodrilo extinta a partir de fósiles hallados en las mismas formaciones de roca caliza utilizadas para construir algunos de los monumentos más emblemáticos de Egipto, entre ellos la Gran Esfinge de Guiza.
La nueva especie fue bautizada como Herugavialis cairensis y pertenece al grupo de los gaviales, cocodrilos caracterizados por poseer hocicos largos y delgados adaptados principalmente para alimentarse de peces.
El estudio fue publicado este miércoles por la Royal Society de Londres.
Uno de los detalles que más llamó la atención de los investigadores es que el fósil carece de la punta del hocico, una coincidencia curiosa con la Gran Esfinge, que también perdió su nariz.
Los restos proceden de la Formación Mokattam, una unidad geológica del Eoceno medio ubicada cerca de El Cairo y explotada desde tiempos faraónicos para obtener piedra caliza.
De esa formación se extrajeron materiales utilizados en construcciones como las pirámides de Guiza, la Gran Esfinge y la Pirámide Escalonada de Zóser, en Saqqara.
Un fósil de unos 45 millones de años
El cráneo analizado tiene aproximadamente 45 millones de años y había sido descubierto hace cerca de un siglo.
Inicialmente fue clasificado dentro del género Tomistoma por su parecido con el llamado falso gavial, una de las dos especies de gaviales que sobreviven actualmente.
Sin embargo, nuevas técnicas de análisis paleontológico permitieron a científicos del Reino Unido, Alemania, Egipto y Suecia revisar el fósil y concluir que correspondía a una especie desconocida hasta ahora.
El investigador Paul Burke, del Museo Sueco de Historia Natural de Estocolmo, fue uno de los especialistas que impulsó el nuevo estudio.
Según los autores, el nombre Herugavialis hace referencia a Heru, una figura de la mitología egipcia que algunos investigadores relacionan con el simbolismo de la Gran Esfinge.
Los gaviales tuvieron una distribución mucho más amplia
En la actualidad, los gaviales sobreviven principalmente en zonas de agua dulce del subcontinente indio y el sudeste asiático.
Las dos especies vivientes más conocidas son Gavialis gangeticus y Tomistoma schlegelii, ambas amenazadas.
Sin embargo, el registro fósil muestra que estos reptiles tuvieron en el pasado una distribución mucho más extensa y que varias especies habitaron ambientes marinos poco profundos durante decenas de millones de años.
Los científicos señalan que el norte de África y la región mediterránea albergaron una importante diversidad de cocodrilos durante buena parte del Cenozoico.
De acuerdo con los investigadores, esa diversidad habría cambiado con las variaciones de temperatura global y nivel del mar, hasta desaparecer de la región mediterránea hace aproximadamente seis millones de años.
Un cocodrilo con rasgos peculiares
Además de su hocico alargado, el Herugavialis cairensis presentaba ojos prominentes y extremidades relativamente pequeñas en comparación con otros cocodrilos.
Los investigadores consideran que estos rasgos pueden ayudar a comprender mejor la evolución de los gaviales y su adaptación a distintos ambientes acuáticos en el pasado.
El hallazgo también refuerza el valor paleontológico de las formaciones geológicas de Egipto, conocidas no solo por su importancia arqueológica, sino también por conservar restos de animales que habitaron la región millones de años antes de la aparición de la civilización egipcia.




