LONDRES. — Lejos de la guerra en el Medio Oriente, las consecuencias de las interrupciones petroleras están repercutiendo en todo el mundo, inquietando vidas desde Lagos hasta Manila a medida que la gente se ajusta a las subidas de los precios del combustible y la escasez de gas.
Los precios de referencia del petróleo rondan los 100 dólares, un aumento de alrededor del 40 al 50 por ciento desde que comenzó la guerra contra Irán y se interrumpieron los suministros.
Impacto en África y Asia
En Nigeria, la empresaria Adeola Sanni ha tenido que suspender la contratación de personal. Su presupuesto se consume comprando gasolina para generadores privados ante la inestabilidad eléctrica. Los precios del combustible en Lagos saltaron de 830 a un récord de 1,250 nairas por litro antes de estabilizarse en 1,130.
En India, el desabastecimiento de gas de cocina ha generado largas filas en las agencias de cilindros. «He intentado reservar un cilindro durante días sin suerte», comentó Kriti Prasad a la AFP.
Por su parte, en Filipinas, los conductores de triciclos en Manila ven sus ganancias reducidas a la mitad. Romeo Cipriano, conductor con cuatro décadas de experiencia, asegura que son los precios más altos que ha visto jamás.
Crisis en Europa y Asia Central
La crisis también golpea al sector pesquero en Francia. David Le Quintrec, de la Unión de Pescadores Artesanales (UFPA), reportó que el diésel para embarcaciones subió de 60 a 90 céntimos en solo diez días. Si llega a un euro por litro, muchas flotas dejarán de salir al mar por falta de rentabilidad.
En Turkmenistán, la influencia económica de Irán se hace sentir tras la prohibición de exportaciones de productos agrícolas y bienes desde Teherán. «Todo se ha duplicado», lamentó la pensionista Shemshat Kurbanova.
El día a día del sector servicios En Tailandia, los repartidores de comida como Oracha, de 48 años, pierden ingresos valiosos buscando combustible. «Si no hay combustible, siento que no tengo trabajo en absoluto», afirmó mientras las filas en las estaciones de servicio se vuelven una constante desde Bangkok hasta Chiang Rai.





