Por: Osvaldo Reyes
Con un margen de maniobra limitado para enfrentar el desorden crónico del tránsito, el Gobierno encontró hace ya varios años una alternativa eficaz y de resultados tangibles: los corredores exclusivos de autobuses como incentivo al transporte colectivo.
La iniciativa tomó forma en enero de 2021 y su primer ensayo, en la avenida Núñez de Cáceres, demostró que era posible mejorar la movilidad urbana, reducir la presencia de vehículos livianos y elevar la calidad del servicio para los usuarios. El modelo fue luego extendido a las avenidas Winston Churchill y Charles de Gaulle, donde los resultados han sido igualmente positivos.
Sin embargo, el ritmo de expansión dista mucho de lo prometido. De los 16 corredores anunciados por el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTRANT) en 2022, apenas tres están en funcionamiento.
A finales del año pasado se anunció que el cuarto corredor entraría en operación a inicios de enero de 2026. Ya avanzado febrero, la promesa sigue sin materializarse. Aunque a principios de enero se informó sobre un acuerdo entre la Federación Nacional de Transporte La Nueva Opción (FENATRADO) y la Asociación de Carros de la avenida 27 de Febrero, los avances concretos siguen siendo invisibles para la ciudadanía.
Resulta difícil comprender la lentitud de las autoridades reguladoras cuando la experiencia demuestra que incluso con pocos corredores se ha logrado disminuir la congestión. Mientras se ejecutan soluciones estructurales como las extensiones del Metro de Santo Domingo, los teleféricos y el anunciado monorriel, los corredores pendientes deberían ocupar un lugar prioritario.
En ese mismo marco, sería oportuno evaluar la implementación de un sistema de transporte especializado para empleados públicos, siguiendo el modelo del Transporte Escolar (TRAE).
Asimismo, el denominado corredor “madrugador”, impulsado por el emprendedor William Pérez Figuereo, se ha convertido en una alternativa efectiva para quienes necesitan movilizarse durante la noche y la madrugada. Su ruta, desde el kilómetro 28 de la autopista Duarte hasta la esquina Duarte con París, evidencia que el esquema es replicable hacia otros puntos de la capital.
Mientras el proyecto de los 16 corredores continúa prácticamente paralizado, se impone una señal clara desde el más alto nivel. Quizás baste con que el presidente Luis Abinader, a su regreso de Dubái, exhorte al INTRANT a retomar con urgencia una política que ya ha demostrado ser efectiva.










