Tener carro en Nueva York se ha convertido para muchos residentes en una necesidad costosa. Más allá de la dificultad para estacionar en la Gran Manzana, el peso financiero del seguro automovilístico está llevando a miles de conductores a cuestionar si el sueño de movilidad propia vale la pena.
Datos oficiales sitúan a Nueva York entre los estados con las primas más altas del país, junto a Florida y Luisiana. El promedio anual supera los $4,000, aproximadamente $1,500 más que en otras jurisdicciones. Para Juan Valderrama, inmigrante colombiano y padre de familia, el golpe es mensual: $490 por su póliza, casi $6,000 al año. Como aún paga su vehículo, no puede optar por cobertura básica, sino por seguro full cover, exigido por las financieras.
La frustración es compartida. Luis Gamarra, conductor peruano, relata cómo tras un accidente menor su prima pasó de $240 a $475 mensuales. Aunque con el tiempo bajó a $435, considera que el aumento fue desproporcionado. “Las aseguradoras suben las primas por incidentes pequeños y nadie las frena”, cuestiona.
El plan de Hochul: ¿alivio real o paliativo?
Ante el creciente malestar ciudadano, la gobernadora Kathy Hochul impulsa un paquete de reformas con el que busca reducir costos y aumentar la transparencia del mercado. Entre las medidas propuestas destacan: mayor claridad en las notificaciones de aumento de primas; descuentos para conductores en programas de monitoreo de manejo seguro; acciones contra el registro ilegal de vehículos en otros estados; intereses del 2% a favor del asegurado cuando las compañías retengan pagos indebidamente y el refuerzo de la lucha contra el fraude automovilístico.
La mandataria sostiene que el fraude es un factor determinante en el encarecimiento de las pólizas. Solo en 2023 se reportaron 38,000 incidentes de presunto fraude en el estado, incluyendo accidentes simulados y reclamaciones médicas falsas. Se estima que estas prácticas inflan las primas en unos $300 anuales por conductor.
Un mercado bajo tensión
Expertos del sector señalan que las aseguradoras enfrentan altos costos por reclamaciones y litigios, lo que impacta directamente en las primas. No obstante, defensores del consumidor insisten en que debe existir una regulación más estricta para evitar incrementos considerados abusivos. En una ciudad donde 2.2 millones de vehículos están registrados y más del 56% de los hogares no posee automóvil, tener carro se percibe como un símbolo de progreso, pero también como un riesgo financiero constante.
La pregunta de fondo es si el plan de Hochul logrará equilibrar la balanza entre combatir el fraude, proteger a los asegurados y contener los aumentos excesivos.








