SANTO DOMINGO.– Ahorrar para enfrentar una emergencia puede parecer una meta difícil para muchas familias dominicanas, especialmente cuando una parte importante de los ingresos se destina cada mes a alimentación, vivienda, transporte y otros compromisos básicos.
Sin embargo, contar con una reserva de dinero puede evitar que un gasto inesperado termine convirtiéndose en una deuda difícil de manejar.
Un fondo de emergencia no está destinado a vacaciones, compras planificadas o gastos cotidianos. Su función es cubrir situaciones imprevistas, como una enfermedad, una reparación urgente del vehículo o la vivienda, o una reducción repentina de los ingresos.
La contadora y asesora financiera Dileiny Concepción explica que el primer paso no consiste necesariamente en ahorrar grandes cantidades, sino en revisar cómo se distribuye el dinero cada mes y encontrar un monto, aunque sea pequeño, que pueda separarse de manera constante.
Ese dinero, recomienda, debe mantenerse en una cuenta distinta de las utilizadas habitualmente para pagar los gastos, con el propósito de reducir la tentación de utilizarlo para otros fines.
Aunque tradicionalmente se recomienda disponer de un fondo equivalente a entre tres y seis meses de gastos fijos, Concepción considera que plantearse inicialmente una meta tan alta puede resultar desalentador para quienes tienen ingresos limitados.
“Imagínate una persona que gane 18 mil pesos; su fondo de emergencias va a ser casi 60 mil pesos. Entonces, esa meta se ve muy lejos para una persona que tan solo gana 18 mil pesos al mes y que probablemente tenga muchos compromisos”, explicó.
Por esa razón, aconseja comenzar con cantidades que realmente puedan sostenerse en el tiempo.
“Lo recomendable es comenzar a gestionar o administrar los gastos para lograr apartar por lo menos, aunque sea un monto mínimo para ahorro”, señaló.
Una primera meta podría ser acumular el equivalente a un mes de ingresos o gastos esenciales. Una vez alcanzado ese objetivo, la persona puede continuar aumentando gradualmente la reserva hasta acercarse a los tres o seis meses recomendados.

La especialista también plantea que herramientas como las transferencias automáticas hacia una cuenta de ahorro o los aportes periódicos en cooperativas pueden facilitar el proceso, ya que permiten separar el dinero antes de que sea utilizado en otros gastos.
Más que la cantidad inicial, el objetivo es desarrollar el hábito de guardar una parte de los ingresos y mantenerla disponible exclusivamente para situaciones extraordinarias.
Para una persona con recursos limitados, comenzar con RD$500, RD$1,000 o cualquier cantidad que pueda sostener mensualmente puede resultar más realista que intentar alcanzar de inmediato una reserva de decenas de miles de pesos.
El fondo puede aumentar con ingresos adicionales, bonificaciones, regalía pascual o cualquier entrada extraordinaria de dinero, siempre que una parte sea destinada al ahorro.
La meta final es disponer de un colchón financiero que permita responder ante una emergencia sin recurrir inmediatamente a tarjetas de crédito, préstamos informales u otras formas de financiamiento que pueden incrementar el problema económico.




