Las melodías de Johann Sebastian Bach han servido para estudiar si los bebés nacen con capacidad de predecir el ritmo, como sugiere una investigación, la cual apunta, sin embargo, que no pueden anticipar los cambios en una melodía. Un estudio encabezado por el Instituto Italiano de Tecnología usó como audiencia a 49 recién nacidos para hacerles escuchar, mientras dormían, composiciones para piano de Bach y con ello analizar sus ondas cerebrales.
En todas las culturas, los seres humanos pueden anticipar inherentemente el ritmo y la melodía; sin embargo, no estaba claro si los recién nacidos tienen esa capacidad. Por otros estudios se sabe que, hacia la semana 35, los fetos comienzan a responder a la música con cambios en la frecuencia cardíaca y movimientos corporales.
Uso de electroencefalografía para medir la respuesta cerebral en recién nacidos
En la investigación que ahora publica Plos Biology, los recién nacidos fueron expuestos a melodías musicales y a estímulos de control. Las melodías compuestas por Bach contienen los patrones melódicos y rítmicos regulares típicos de la música tonal occidental. Mientras los bebés escuchaban, los investigadores utilizaron electroencefalografía para medir sus ondas cerebrales.
Cuando las ondas cerebrales de los bebés mostraban signos de sorpresa, significaba que esperaban que la canción fuera por un camino, pero tomaba otro. Así, los bebés tendieron a mostrar esos signos neuronales cuando el ritmo cambiaba inesperadamente, lo que indica que habían generado expectativas musicales basadas en el ritmo.
Por lo que se refiere a la melodía, no se encontró evidencia de que los recién nacidos se sorprendieran por cambios inesperados, una habilidad que surge en un punto exacto aún desconocido del desarrollo posterior. El estudio revela que los recién nacidos llegan al mundo ya «sintonizados» con el ritmo e incluso los que apenas tienen dos días de vida pueden anticipar patrones rítmicos.
Mientras que el seguimiento de las regularidades rítmicas es una capacidad presente desde el nacimiento, el seguimiento melódico sugiere que la melodía no es innata, sino que se aprende gradualmente con el tiempo. Las investigaciones futuras deberían evaluar si este predominio del ritmo refleja factores como el sueño o si marca un sesgo temprano del desarrollo que cambia con la experiencia.