Teherán. — Ataques masivos de Estados Unidos e Israel golpearon este martes instalaciones militares, dañaron un importante lugar de culto y provocaron cortes de energía en Irán, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con destruir sus centrales energéticas.
A pesar de las maniobras diplomáticas, la guerra en Oriente Medio no muestra señales de distensión tras más de un mes de hostilidades que han trastocado la economía mundial y dejado miles de muertos. Imágenes de video verificadas por la AFP mostraron al menos dos explosiones de gran intensidad y columnas de humo en Isfahán, en el centro del país.
Impacto en zonas civiles y religiosas
Medios estatales informaron que la Gran Huseiniya, un centro religioso chiita, sufrió daños en Zanján, donde murieron cuatro personas. Asimismo, se reportaron explosiones y cortes de electricidad en diversas zonas de Teherán.
El gobierno iraní también denunció ataques contra una empresa farmacéutica que fabrica medicamentos contra el cáncer y una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, que quedó fuera de servicio.
Ultimátum por el Estrecho de Ormuz
Desde la Casa Blanca, los mensajes son ambiguos. Aunque informes sugieren que Trump preferiría la vía diplomática para la reapertura del estrecho de Ormuz, públicamente ha amenazado con atacar la isla de Jark (principal terminal petrolera) y todas las plantas energéticas si no se desbloquea «de inmediato» el paso de hidrocarburos.
En respuesta, una comisión parlamentaria iraní aprobó un proyecto para imponer peajes a los buques que transiten por el estrecho y prohibió formalmente el paso a naves de Estados Unidos e Israel.
Represalias y tensión regional
La violencia se ha extendido por todo el Golfo y el Levante:
Jerusalén: Se escucharon al menos 10 explosiones tras una alerta por misiles iraníes.
Dubái: Reportó heridos por caída de escombros y un ataque de dron contra un petrolero kuwaití.
Arabia Saudita: Afirmó haber repelido ocho misiles balísticos.
Líbano: La ONU convocó una reunión de emergencia tras la muerte de tres cascos azules indonesios de la Finul en incidentes calificados como «gravísimos».





