BRASIL– En Brasil se ha dado a conocer un inusual automóvil que funciona con leña: un clásico Chevrolet Styleline Deluxe de 1952 que fue modificado para operar exclusivamente con este combustible hace casi medio siglo. Este vehículo singular ha recibido una certificación oficial para circular, reconociendo la ingeniería artesanal detrás del proyecto.
En un reportaje emitido recientemente por la televisión local, se destacó que se trata del único vehículo de su tipo en el país. El singular coche fue modificado en 1977 por el artesano local Arnoldo Schmidt, quien desarrolló el proyecto junto a su hijo Elemer Schmidt durante seis meses, dedicando noches y fines de semana a su construcción.
El sistema de propulsión a base de madera fue diseñado artesanalmente, adaptando el clásico modelo estadounidense para que funcionara sin gasolina. Este tipo de modificación se conoce como «gasógeno» o «gasificador de biomasa», un sistema que era común en tiempos de escasez de combustible, como durante las Guerras Mundiales. El sistema básicamente quema la leña en un ambiente controlado para producir un gas combustible que luego alimenta el motor de combustión interna original del vehículo.
El vehículo modificado por los Schmidt cuenta con una autonomía de 80 kilómetros con el tanque lleno, el cual requiere 20 kilos de leña para operar. Una de las características más curiosas del vehículo es que, en vez de requerir una llave para encenderlo, se utiliza un palillo de fósforo. Este detalle subraya la naturaleza completamente artesanal e independiente del sistema de propulsión.
Según informaron los reportajes, la Universidad Federal de Santa Catarina emitió un certificado oficial de aptitud técnica que reconoce el vehículo como apto para circular, validado por el Departamento de Transporte local. Este reconocimiento es trascendente, ya que otorga validez legal a una innovación que rompe con los estándares modernos de automoción.
El proyecto, iniciado en 1977, representa un ejemplo de la capacidad inventiva en momentos de necesidad o simplemente de pasión por la mecánica alternativa. Tras el fallecimiento de Arnoldo en 2021, su hijo Elemer se convirtió en el actual propietario y custodio de este ejemplar único, manteniendo viva la memoria y la proeza de ingeniería de su padre. Elemer es ahora responsable de preservar este vehículo histórico, que más allá de ser un medio de transporte, se ha convertido en una pieza de museo rodante que ilustra la resiliencia y la creatividad brasileña.












