WASHINGTON, D.C.— Un tribunal de apelaciones de los Estados Unidos ha dictaminado que un centro de detención de migrantes en Florida, apodado «Alcatraz de los Caimanes», puede permanecer abierto de manera temporal. La decisión de un panel de tres jueces se produce mientras se tramita un recurso del gobierno de Donald Trump contra la orden de un tribunal de primera instancia que había exigido el cierre del lugar el mes pasado.
La jueza de primera instancia había prohibido el ingreso de nuevos detenidos y ordenado el desmantelamiento de gran parte de las instalaciones. Sin embargo, el fallo del tribunal de apelaciones permite que el centro continúe operando mientras se desarrolla el proceso judicial.
Cuestionamientos ambientales y derechos de los detenidos
La demanda de cierre fue presentada por dos asociaciones ambientalistas, Friends of the Everglades y Center for Biological Diversity, junto a la tribu local Miccosukee. Los demandantes argumentaron que las instalaciones, que consisten en grandes carpas blancas instaladas en un aeródromo abandonado en los Everglades, amenazan el delicado ecosistema de los humedales. También señalaron que el centro se levantó sin los estudios de impacto ambiental exigidos por la ley.
Además de las preocupaciones ambientales, varios detenidos que hablaron con la AFP denunciaron las malas condiciones de vida en el lugar, la falta de atención médica, malos tratos por parte de los guardias y la vulneración de sus derechos legales.
Contexto político y reacción
El presidente Trump, quien ha prometido deportar a millones de inmigrantes indocumentados, visitó el centro en junio y bromeó con que los caimanes de los Everglades servirían como guardias. Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el lugar fue diseñado para albergar a unos 3,000 migrantes.
La decisión de la corte de apelaciones fue recibida con decepción por las organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes. La subdirectora de la oenegé Florida Immigrant Coalition, Renata Bozzetto, afirmó que «el hecho de que se permita reabrir unas instalaciones que han causado tanto dolor es absolutamente desalentador». Bozzetto insistió en que «la única solución justa es cerrar estas instalaciones y garantizar que no se abra ninguna otra similar en nuestro estado».










