MONTE PLATA. — El presidente Luis Abinader encabezó este martes una visita estratégica a la finca tabacalera “La Milagrosa”, propiedad de la prestigiosa firma Arturo Fuente.
El objetivo del recorrido fue supervisar los avances en la producción de capa (la hoja más fina y costosa del cigarro) y establecer un plan para replicar su avanzada tecnología de riego y curado en otras regiones productoras del país.
Acompañado por el CEO de la empresa, Ciro Cascella, y el presidente del consejo, Carlos Fuente, el mandatario validó una inversión que supera los RD$350 millones. Este proyecto no solo consolida a Monte Plata como un nuevo polo tabacalero, sino que redefine los estándares de sostenibilidad en el sector mediante el uso de paneles solares y sistemas de irrigación de precisión.
Divisas y Equidad: El motor de las Zonas Francas
El director del Instituto del Tabaco (INTABACO), Iván Hernández, ofreció cifras que sitúan al tabaco como el «rey» de las exportaciones agropecuarias. La industria genera actualmente unos US$1,385 millones en divisas, manteniendo al país como líder global indiscutible.
Un dato revelador compartido por Hernández es el impacto social del sector en las zonas francas: de los 40,000 empleos directos generados, el 62% son ocupados por mujeres, consolidando a la industria tabacalera como un pilar fundamental para la equidad laboral y la inclusión económica femenina en la República Dominicana.
Innovación en «La Milagrosa»
La finca, que abarca mil tareas de tierra, es un modelo de eficiencia agroindustrial. Ciro Cascella detalló que el éxito de la producción de capa en esta zona se debe a:
Tecnología de Punta: Sistemas de fertilización precisa y energía renovable.
Capacidad de Curado: Seis ranchos especializados con capacidad para procesar 300,000 libras de tabaco.
Impacto Local: Generación de 400 empleos directos en la comunidad de Monte Plata.
Responsabilidad Social: De la siembra a la educación
Carlos Fuente resaltó que el compromiso de la familia Fuente va más allá de la exportación. Lo que comenzó como un proyecto agrícola en 1991, ha evolucionado en una fundación que hoy ofrece educación desde preescolar hasta bachillerato técnico, formación en enfermería y artes, transformando una comunidad históricamente vulnerable en un modelo de desarrollo social.





