NUEVA YORK.– El presidente Luis Abinader utilizó su discurso ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas para poner sobre la mesa una vulnerabilidad que República Dominicana ha sentido de forma directa durante los últimos años: guerras ocurridas a miles de kilómetros pueden terminar reflejándose en la factura de combustibles, alimentos y otros bienes básicos que pagan los hogares dominicanos.
“Situaciones que ocurren muy lejos de nuestras costas pueden golpear directamente la mesa de nuestras familias”, expresó el mandatario ante los líderes reunidos en Nueva York. Abinader señaló que los conflictos en Europa y Oriente Medio han presionado los precios internacionales de la energía y los alimentos, y recordó que el país depende de combustibles importados.
El planteamiento no quedó solo en una advertencia diplomática. Los datos económicos recientes muestran que esa exposición externa ya ha tenido efectos medibles sobre la economía dominicana.
Durante el primer semestre de 2026, las importaciones de derivados del petróleo alcanzaron US$1,804.83 millones, frente a US$1,390.28 millones en el mismo período de 2025. Eso representa US$414.55 millones adicionales, un incremento cercano al 30 %.
Hasta RD$51 más por galón en seis meses
El impacto también se trasladó a las estaciones de combustibles.
A finales de febrero, la gasolina premium se vendía a RD$290.10 por galón y la regular a RD$272.50. Para la semana del 22 al 28 de agosto, la premium había subido a RD$341.10 y la regular a RD$310.50.
Eso supone aumentos acumulados de RD$51 por galón en la premium y RD$38 en la regular en unos seis meses.
Para evitar que toda la subida internacional llegara directamente al consumidor, el Gobierno continuó recurriendo a subsidios. Solo para la semana del 22 al 28 de agosto destinó RD$1,312.31 millones, y el monto acumulado en 2026 ya superaba los RD$27,000 millones.
Meses antes, en marzo, el Ejecutivo había anunciado medidas para amortiguar el efecto de la crisis internacional del petróleo y proteger también determinados alimentos e insumos agrícolas.
El impacto externo no termina en los combustibles.
El encarecimiento de los fertilizantes obligó al Gobierno a ampliar los recursos destinados a mantener más estables sus precios. Para mayo, ese subsidio había ascendido a RD$1,061 millones, en medio del aumento de las cotizaciones internacionales provocado por el conflicto en Oriente Medio.
Ese encarecimiento resulta especialmente sensible porque los fertilizantes son un insumo clave para productos agrícolas de alto consumo nacional. Si su costo aumenta, parte de esa presión puede trasladarse posteriormente a los precios de los alimentos.
En junio de 2026, la inflación interanual se situó en 5.67 %, por encima del 5.35 % de mayo y del 5.11 % de abril.
El Banco Central reportó que el grupo transporte registró una variación mensual de 1.14 %, influida por aumentos en las gasolinas y el gasoil, en un contexto de mayores costos internacionales del petróleo.
Eso no significa que toda la inflación dominicana pueda atribuirse a las guerras o al petróleo. También intervienen factores internos, servicios, alimentos y otros componentes de la canasta. Sin embargo, la energía importada añade presión sobre los precios y sobre las finanzas públicas cuando el Estado decide subsidiar parte de esas alzas.
La experiencia no es nueva.
Tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, República Dominicana también recurrió a subsidios y otras medidas para contener aumentos en combustibles, trigo, arroz, transporte e insumos agrícolas.
El patrón volvió a repetirse en 2026: mayor costo de los hidrocarburos, fertilizantes más caros, presión sobre la inflación y un incremento del gasto público para evitar que todo el impacto externo llegara de golpe a consumidores y productores.
Abinader pide desescalada
A partir de ese escenario, el presidente defendió ante Naciones Unidas una reducción de las tensiones internacionales.
“Por eso abogamos por la desescalada, por la libertad de navegación y por una solución diplomática que impida la proliferación nuclear en la región”, expresó.
El mensaje conecta la política exterior con una consecuencia muy concreta para República Dominicana: en una economía altamente dependiente de energía importada, una crisis internacional puede convertirse rápidamente en más gasto en importaciones, mayores subsidios y presión sobre los precios locales.




