Cuando ocurre un corte de electricidad, uno de los primeros reflejos suele ser mirar cuánta batería queda en el teléfono. Y tiene sentido: durante una interrupción del servicio eléctrico, el smartphone puede convertirse en una de las herramientas más importantes para mantenerse comunicado, consultar información, utilizar mapas, realizar algunas tareas de trabajo o simplemente mantenerse entretenido mientras regresa la energía.
Por eso, cuando no se sabe cuánto durará un apagón, cada porcentaje de batería cuenta. La buena noticia es que pequeños cambios en la manera de utilizar el dispositivo pueden ayudar a extender considerablemente su autonomía. Desde Samsung comparten algunas recomendaciones prácticas para administrar mejor la energía del smartphone antes, durante y después de una interrupción eléctrica.
1. Si sabes que habrá un corte, prepárate
En condiciones normales, mantener hábitos de carga adecuados contribuye al cuidado de la batería a largo plazo. Pero si existe una alerta de interrupción eléctrica prolongada, conviene aprovechar la disponibilidad de energía y cargar completamente el dispositivo antes de que comience. También es un buen momento para cargar otros equipos que puedan servir como respaldo, como baterías portátiles, tablets, relojes inteligentes o audífonos.
2. Baja el brillo de la pantalla
La pantalla es uno de los componentes que más energía consume. Durante un apagón, reducir manualmente el brillo puede ayudar a prolongar la autonomía, especialmente si el teléfono se utilizará durante varias horas. También se puede disminuir la frecuencia de actualización de la pantalla —por ejemplo, de 120 Hz a 60 Hz— cuando el dispositivo lo permita.
3. Activa el modo de ahorro de energía antes de llegar al 10%
No es necesario esperar a que aparezca la alerta de batería baja. Activar anticipadamente el modo de ahorro de energía puede limitar determinadas actividades en segundo plano, reducir el rendimiento de algunas funciones y disminuir otros consumos no indispensables en ese momento. Durante una emergencia, el objetivo cambia: más que obtener el máximo rendimiento del dispositivo, interesa conservar suficiente energía para las funciones realmente necesarias.
4. Cuidado con una señal móvil inestable
Cuando la cobertura es débil o inestable, el smartphone puede consumir más energía intentando mantenerse conectado a la red. Si el 5G presenta fluctuaciones, cambiar temporalmente a 4G/LTE puede ayudar a reducir ese esfuerzo. Y si no hay cobertura y no se necesita recibir llamadas o mensajes de inmediato, activar temporalmente el modo avión también puede contribuir a conservar batería, recordando desactivarlo periódicamente para comprobar información importante.
5. Apaga lo que no necesitas
Bluetooth, GPS, Always On Display, sincronizaciones automáticas y aplicaciones ejecutándose en segundo plano pueden representar pequeños consumos que, acumulados durante varias horas, terminan siendo importantes. Durante un apagón prolongado, conviene revisar qué funciones realmente se necesitan y desactivar temporalmente las demás.
6. Si tienes un plegable, aprovecha la pantalla exterior
Los smartphones plegables ofrecen una ventaja particular en estas situaciones: algunas tareas pueden realizarse sin necesidad de utilizar constantemente la pantalla principal. Consultar notificaciones, responder mensajes o revisar información rápida desde la pantalla exterior puede ser una alternativa práctica para reducir el tiempo de uso del panel principal.
7. Evita el calor
La temperatura también importa. Durante un corte de electricidad —especialmente en lugares donde el aire acondicionado o los ventiladores dejan de funcionar— conviene mantener el smartphone alejado de ventanas, automóviles cerrados y superficies expuestas directamente al sol. Si el equipo se calienta demasiado, es recomendable reducir temporalmente las tareas más exigentes y colocarlo en un lugar fresco y ventilado.
8. Usa la carga inalámbrica inversa solo cuando realmente la necesites
Algunos smartphones permiten compartir energía de forma inalámbrica con otros dispositivos compatibles, como relojes o audífonos. Puede resultar especialmente útil durante una emergencia, pero conviene utilizar esta función de manera puntual, ya que parte de la energía se pierde durante la transferencia.
Respaldo confiable cuando los servicios fallan
Además de los hábitos del usuario, la capacidad de mantenerse conectado durante más tiempo depende de cómo los fabricantes optimizan conjuntamente batería, procesador, pantalla, software y gestión energética.
La ingeniería de dispositivos de última generación ha centrado sus esfuerzos en optimizar, entre otros factores, la gestión energética. Un ejemplo de esta evolución está presente en los tres plegables de la serie Galaxy Z8 de Samsung. El Galaxy Z Fold8 incorpora una batería de 4800 mAh que permite una reproducción continua de hasta 26 horas, ofreciendo la posibilidad de mantenerse conectado sin necesidad de buscar un cargador. El Galaxy Z Flip8, pensado para la expresión y la interacción rápida sobre la marcha, incluye carga rápida por cable (capaz de recargar aproximadamente el 50% en unos 30 minutos), carga inalámbrica y carga inalámbrica inversa para recargar otros accesorios en momentos clave como un apagón.
En la cima de esta propuesta, el Samsung Galaxy Z Fold8 Ultra integra una batería de 5000 mAh con tecnología de silicio-carbono, que mejora drásticamente la densidad energética y garantiza la estabilidad y la confiabilidad a largo plazo. Con una autonomía estimada de hasta 27 horas de reproducción de video o un día completo de uso mixto, ofrece carga rápida por cable (alcanzando el 67% en unos 30 minutos) e inalámbrica.
Los apagones no siempre pueden anticiparse, pero sí es posible prepararse para ellos. Saber qué funciones consumen más energía y cuáles pueden desactivarse temporalmente puede ayudar a que ese porcentaje que aparece en la esquina de la pantalla dure mucho más y, sobre todo, a mantener el smartphone disponible cuando realmente se necesita.




