DAJABÓN. — La crisis de seguridad en el Caribe entra en una fase crítica. Un contingente masivo de 5,500 soldados procedentes de Chad, reconocidos por su vasta experiencia en combates extremos en el Sahel africano, tiene previsto desembarcar en Haití el próximo 1 de abril. La misión, que cuenta con el respaldo de la ONU, tiene el mandato robusto de desarticular las poderosas bandas armadas que mantienen el control de Puerto Príncipe.
Ante este despliegue inminente, las autoridades dominicanas y una delegación diplomática de los Estados Unidos sostuvieron este lunes una reunión estratégica en Dajabón.
El objetivo fue coordinar los protocolos de vigilancia máxima en la zona fronteriza y evaluar el impacto logístico de la fuerza multinacional en la estabilidad del territorio dominicano.
Tropas de Chad: Experiencia y controversia
Los militares chadianos son considerados entre los más efectivos de África en entornos de alta violencia. Su participación en conflictos contra grupos insurgentes les otorga una ventaja táctica sobre las pandillas haitianas; sin embargo, su llegada no está exenta de escrutinio. Organismos internacionales de derechos humanos han cuestionado anteriormente sus métodos, lo que pone bajo la lupa cómo se ejecutará el uso de la fuerza en las zonas urbanas de Haití.
El fin del estancamiento de la misión
Tras meses de retrasos en la misión liderada inicialmente por Kenia —debido a limitaciones presupuestarias y legales—, la incursión de Chad representa el impulso definitivo financiado por la comunidad internacional. Las prioridades operativas incluyen:
Control de puntos críticos: Recuperar el mando de puertos y aeropuertos para facilitar la ayuda humanitaria.
Corredores seguros: Desbloquear las rutas de suministro controladas por las pandillas desde el asesinato de Jovenel Moïse en 2021.
Estabilización política: Crear las condiciones de seguridad mínimas para organizar un proceso electoral legítimo.
Vigilancia máxima en República Dominicana
El Gobierno dominicano ha reforzado el cerco fronterizo previendo posibles desplazamientos de miembros de bandas o aumentos en la presión migratoria derivados de los enfrentamientos. La coordinación con Estados Unidos en Dajabón subraya que la seguridad de la frontera domínico-haitiana es ahora una prioridad de defensa regional compartida.





