SANTO DOMINGO, R.D. – Una investigación doctoral pionera realizada por Sheila Báez, maestra en género y doctora en Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), ha puesto de manifiesto las múltiples formas de exclusión que enfrentan los trabajadores sexuales masculinos (TSM) de Boca Chica, popularmente conocidos como sanky panky. El estudio subraya el impacto directo de esta exclusión en su salud y bienestar.
La investigación de la doctora Báez visibiliza las experiencias de los TSM en contextos turísticos, analizando cómo el racismo estructural incide directamente en su salud. El objetivo es proporcionar herramientas conceptuales y empíricas para el diseño de políticas públicas inclusivas y estrategias de salud fundamentadas en la justicia social y el antirracismo.
Exclusión multifacética y estereotipos racistas
Entre las formas de exclusión que experimentan los hombres afrodescendientes que se dedican al trabajo sexual, la doctora Báez destacó la precariedad laboral, la criminalización, el estigma racial, las barreras estructurales en el acceso a servicios de salud, y una constante exposición a violencias físicas, simbólicas y emocionales.
El estudio también reveló cómo los estereotipos racistas y sexistas que circulan en redes sociales, particularmente a través de memes, refuerzan dinámicas de violencia simbólica que afectan la autopercepción y la dignidad de estos hombres, a menudo hipersexualizándolos y deshumanizándolos.
Para su tesis doctoral, fundamentada en el Modelo de Determinación Social de la Salud (DSS), Báez empleó una metodología mixta. Esto incluyó entrevistas a TSM de Boca Chica, una encuesta a 140 turistas y trabajadores del área (playa, oficiales de POLITUR y administradores de negocios), y un análisis de contenido de memes de Facebook sobre hombres afrodescendientes. Este enfoque buscó exponer la problemática de las condiciones laborales y materiales precarias, la falta de protección social y la exclusión de los TSM del sistema sanitario.
«Mi investigación combinó múltiples métodos, pero más allá de los enfoques o herramientas, fue el encuentro humano lo que marcó el corazón de esta tesis: las voces de los trabajadores sexuales masculinos, sus historias de vida, sus estrategias de supervivencia y sus denuncias sobre las múltiples violencias a las que sobreviven cada día. Acompañarlos en ese proceso, y construir conocimiento desde sus vivencias, fue para mí una lección de humildad y compromiso», explicó la doctora Báez.
Recomendaciones para la transformación social y política
Al referirse a las recomendaciones para transformar las condiciones de vida de los TSM en contextos turísticos, Báez hizo hincapié en la necesidad de:
- Mejorar el acceso a la salud pública y atención integral.
- Fortalecer las redes comunitarias y la acción desde la sociedad civil.
- Impulsar la producción académica y las representaciones críticas sobre el tema.
Asimismo, recomendó generar propuestas concretas de políticas públicas, incluyendo el reconocimiento legal del trabajo sexual como actividad laboral formal con derechos y protección social, así como programas diferenciados de salud sexual y mental basados en la reducción de daños, libres de estigma y discriminación.
«Se requiere una respuesta coordinada entre Estado, sector salud, academia y organizaciones comunitarias para construir políticas y programas que reconozcan la dignidad, agencia y derechos de los hombres -y también mujeres racializadas- que se vinculan sexual y afectivamente con turistas», indicó la especialista.
La doctora Báez expresó su satisfacción al asumir un compromiso con la transformación de las desigualdades raciales del país. «Este logro no marca un final, sino el comienzo de una nueva etapa en mi vida profesional, académica y laboral. La tesis me abrió caminos, me conectó con nuevas preguntas, y me reafirmó en el deseo de seguir produciendo conocimiento útil, crítico y con sentido social», concluyó.





