Los aranceles son impuestos aplicados a los bienes importados con el objetivo de regular el comercio internacional. Estos gravámenes pueden utilizarse para proteger la producción nacional, generar ingresos para el Estado o influir en la competitividad de los productos extranjeros.
Existen diferentes tipos de aranceles, entre los más comunes se encuentran:
Ad valorem: Se calcula como un porcentaje del valor del producto importado.
Específicos: Se establece una cantidad fija por unidad de producto.
Mixtos: Combinan elementos de los dos tipos anteriores.
El comercio internacional utiliza el Sistema Armonizado (SA), administrado por la Organización Mundial de Aduanas, para clasificar los productos y determinar los aranceles aplicables.
La imposición de aranceles tiene efectos directos en la economía de los países, entre ellos:
- Protección a la industria nacional: Favorece a los productores locales al encarecer los productos importados.
- Aumento de precios: Los bienes sujetos a aranceles se encarecen, lo que puede afectar a los consumidores.
- Pérdida de competitividad: En un contexto de represalias comerciales, las exportaciones pueden verse afectadas.
Aunque los aranceles pueden fortalecer ciertos sectores productivos, también pueden generar efectos negativos, como la reducción del comercio, el encarecimiento de insumos y la disminución del empleo en industrias dependientes de importaciones.
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