Uno de los principales responsables es el entorno. Ambientes secos, ya sea por calefacción en invierno o aire acondicionado en verano, reducen la humedad del aire y resecan la mucosa nasal. Esto puede provocar inflamación y sensación de obstrucción. A esto se suma la mala ventilación o la acumulación de polvo, que irritan las vías respiratorias, especialmente en personas sensibles.
Dormir boca arriba también puede empeorar la congestión, ya que esa posición facilita el aumento del flujo sanguíneo hacia la cabeza, inflamando aún más las fosas nasales.
Entre las causas médicas más frecuentes está la rinitis, que puede ser alérgica (por ácaros, moho o animales) o no alérgica (desencadenada por humo, olores fuertes, humedad, etc.). También está el tabique desviado, una condición estructural que puede obstruir una o ambas fosas nasales, especialmente cuando se duerme de lado.
Otra posible causa son los pólipos nasales, pequeñas formaciones dentro de la cavidad nasal provocadas por inflamaciones crónicas, alergias o infecciones frecuentes, que dificultan el paso del aire.
Cambios hormonales y efectos de medicamentos
Durante el embarazo, la menstruación o la menopausia, el aumento del flujo sanguíneo puede inflamar la mucosa nasal, generando congestión. Asimismo, algunos medicamentos, como los anticonceptivos hormonales o ciertos tratamientos para la presión arterial, pueden provocar inflamación como efecto secundario.
Especial atención merece el uso prolongado de descongestionantes nasales. Aunque ofrecen alivio rápido, su uso excesivo puede causar rinitis medicamentosa, una condición en la que la congestión se intensifica al desaparecer el efecto del fármaco.
Soluciones y cuándo buscar ayuda médica
Para aliviar esta molestia, se recomienda:
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Usar humidificadores para mantener una humedad adecuada en la habitación.
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Realizar lavados nasales con soluciones salinas o suero fisiológico.
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Inhalar vapores con eucalipto o menta, que ayudan a descongestionar.
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Dormir con la cabeza ligeramente elevada, para reducir la presión en las fosas nasales.
No obstante, si la congestión persiste o interfiere regularmente con el descanso, es fundamental consultar a un otorrinolaringólogo. El especialista podrá determinar la causa exacta mediante exámenes físicos y pruebas complementarias, como análisis de alergias o estudios por imágenes.
Tratar el problema a tiempo evita complicaciones como la sinusitis crónica, mejora la respiración y garantiza un sueño reparador, clave para la salud física y mental.