Aunque han pasado décadas desde su muerte, la influencia de la princesa Diana de Gales en la moda sigue tan intacta como siempre. Cada 31 de agosto, fecha de su trágico fallecimiento en 1997, el mundo vuelve a recordar su estilo único, que acompañó su historia personal y trascendió generaciones.
Lady Di se convirtió en un ícono al atreverse a romper el protocolo y usar la moda como una forma de expresión personal. Desde ropa deportiva casual hasta sofisticados trajes de gala, su armario fue un reflejo de su evolución y hoy sigue siendo una fuente de inspiración para diseñadores y entusiastas de la moda.
7 looks que marcaron una era
- El vestido de terciopelo: Este traje de terciopelo negro y escote en V, que usó para bailar con John Travolta en la Casa Blanca, se convirtió en uno de los retratos más icónicos de su vida pública.
- El estilo athleisure: Mucho antes de que fuera una tendencia global, Diana ya mezclaba ropa deportiva con elegancia urbana. Sus leggings con camisetas oversized y zapatillas deportivas la consagraron como una pionera del estilo relajado.

- Slip dress en el Met: Con un vestido lencero azul marino con encaje, un chal satinado y un collar de zafiro, la princesa demostró en el Museo Metropolitano de Arte que la lencería podía ser una prenda de elegancia nocturna.

- El suéter de ovejas: Este suéter rojo con una oveja negra entre muchas blancas fue un gesto de individualidad que se convirtió en un ícono de la cultura pop, relanzado por marcas internacionales en años recientes.

- El «vestido de la venganza»: En 1994, Diana se atrevió a sacudir a la monarquía con un vestido negro ajustado y con un pronunciado escote, que la prensa bautizó como «el vestido de la venganza» después de que el príncipe Carlos admitiera su infidelidad en televisión.

- El vestido de novia: El 29 de julio de 1981, Diana redefinió los vestidos nupciales con su espectacular traje de tafetán y encaje, mangas abullonadas y una extensa cola, diseñado por David & Elizabeth Emanuel.

- Elegancia contenida en Cannes: En el Festival de Cine de Cannes de 1987, Diana deslumbró con un vestido azul celeste de Catherine Walker. Con su corte sobrio y sin tirantes, proyectó una sofisticación minimalista que fue muy elogiada.

A 28 años de su muerte, estos looks confirman que Lady Di no fue solo una princesa, sino un ícono de estilo cuya influencia es tan relevante hoy como lo fue en su época.





