Analistas aseguran que Beijing estará en una posición más fuerte para extraer concesiones de Donald Trump cuando el presidente estadounidense finalmente visite la capital china tras verse envuelto en su guerra en el Oriente Medio.
BEIJING. Trump debía llegar a la capital china a finales de este mes para conversar con el presidente Xi Jinping, pero ha retrasado su viaje varias semanas para lidiar con las repercusiones de la guerra. Su decisión el mes pasado de unirse a Israel en ataques contra Irán ha sumergido al Oriente Medio en la violencia, ha empujado los precios de la energía a máximos históricos y ha sembrado temores de escasez global por el cierre del Estrecho de Ormuz.
«Incapaz de reabrir el Estrecho de Ormuz solo, Washington necesita ahora a su principal competidor estratégico para ayudarle a gestionar una crisis de su propia creación», afirmó Ali Wyne, asesor del International Crisis Group.
La disputa por minerales críticos Beijing ha ignorado hasta ahora los llamados de Trump para ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz y mantiene un estricto control sobre las exportaciones de tierras raras, una industria que China domina y que provee minerales esenciales para el armamento estadounidense. Estos elementos son vitales para la producción de drones, aviones de combate y sistemas de guía de misiles.
Jason Bedford, del Instituto de Asia Oriental de la Universidad Nacional de Singapur, señaló a la AFP que, en teoría, China podría «deshabilitar la producción de nuevas armas» debido a esta dependencia.
Presión política y económica El equipo de Trump busca que China compre productos agrícolas estadounidenses, un factor clave para las elecciones de mitad de período de los republicanos. Sin embargo, Wu Xinbo, de la Universidad de Fudan, advierte que si no se estabilizan las relaciones con China, Trump enfrentará grandes desafíos internos, especialmente cuando la mayoría de los estadounidenses se opone a la acción militar en Oriente Medio.
Por otro lado, la administración Trump anunció que considera suavizar ciertas sanciones al petróleo iraní para frenar el alza de precios, una medida que expertos consideran beneficiaría directamente a China, principal comprador de crudo de Teherán. Además, Beijing no tiene «ningún incentivo» para dejar de vender armas a Irán mientras Estados Unidos continúe suministrando armamento a Taiwán.
En las calles de Beijing, la desconfianza persiste. «La personalidad de Trump es que cambia todos los días», comentó un trabajador local. «Incluso si viene y llega a acuerdos, cambiará de opinión. No es confiable«.





