La sostenibilidad de la transición energética dominicana exige más que nuevas tecnologías; necesita una arquitectura financiera moderna, regulaciones claras y una visión compartida entre los actores clave del país. Este fue el consenso de los panelistas en el Foro ADIE 2025: Transición energética en República Dominicana, organizado por la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE).
El panel, titulado “Visión económica y financiera del sector eléctrico”, contó con la participación de Eliza Sánchez Lomakina (Altio), Rosanna Ruiz (ABA) y el economista Henri Hebrard, bajo la moderación de Lluvia García (Women’s Energy Network).
El rol de la banca y la necesidad regulatoria
Rosanna Ruiz destacó el liderazgo de la banca múltiple dominicana, que ya financia el 92% de los proyectos de transición energética y cuya cartera verde representa el 14% del total comercial (más de RD$145 mil millones).
Ruiz enfatizó la urgencia de concluir la agenda regulatoria sobre taxonomía verde y gestión de riesgo climático para aumentar la bancabilidad de los proyectos.
“Tenemos apetito financiero local e internacional, pero América Latina sigue siendo la región que menos recursos recibe para la transición. Nos urge incidir globalmente y fortalecer las reglas locales para que el dinero fluya”, señaló Ruiz.
Reformas estructurales y el dinamismo accionario

El economista Henri Hebrard vinculó directamente la sostenibilidad financiera del sector con la meta presidencial de duplicar el tamaño de la economía dominicana hacia 2036, lo que requerirá aumentar un 50%–60% la capacidad de generación eléctrica.
Hebrard advirtió que «El principal insumo caro hoy no es la energía, es el dinero. Sin reformas, las tasas de interés seguirán limitando las inversiones”. Su propuesta clave fue recuperar la confianza del inversionista y abrir parcialmente el capital de empresas estatales como Punta Catalina o el Banco de Reservas (excluyendo segmentos estratégicos), para dinamizar el mercado accionario, atraer IED y reducir tasas.
Atracción de capital y estabilidad fiscal
Desde el sector de inversiones, Eliza Sánchez Lomakina señaló que la escasez no es de capital (el país ha canalizado más de US$6,000 millones en fondos de inversión, con US$1,200 millones vinculados a energía), sino de «condiciones regulatorias y fiscales que permitan atraerlo con estabilidad».
Sánchez propuso la implementación de acuerdos de no doble tributación y regímenes fiscales especiales para capital extranjero. Además, resaltó el rol de los fondos de inversión en la exploración de nuevas tecnologías como inteligencia artificial, hidrógeno verde y energía nuclear.





