LONDRES. – El actor británico Terence Stamp, una figura icónica de la pantalla grande, ha fallecido a los 87 años, según ha confirmado su familia este domingo. Recordado por su papel como el supervillano General Zod en la saga de Superman, Stamp deja «un extraordinario trabajo como actor y escritor que seguirá inspirando a la gente», tal como expresó su familia en un comunicado.
Nacido en el East End londinense en 1938, Stamp vivió de niño los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y forjó su camino en la actuación, llegando a compartir piso con su colega Michael Caine en los vibrantes años del Swinging London.
Una carrera marcada por la versatilidad y el prestigio
El talento de Stamp fue reconocido desde sus inicios. En 1962 debutó en el cine con un papel protagonista en la película Billy Budd, que le valió una nominación al Oscar. Durante esa década, trabajó con directores de la talla de William Wyler, logrando triunfar en Cannes con El coleccionista, y colaboró con los maestros italianos Federico Fellini y Pier Paolo Pasolini, un período que, según él, marcó un antes y un después en su carrera.
Aunque estuvo a punto de convertirse en el nuevo James Bond, fue su papel en una superproducción de Hollywood lo que lo catapultó al estatus de estrella mundial.
El papel que lo convirtió en leyenda
En 1978, Terence Stamp asumió el papel del malévolo y autoritario General Zod, el supervillano que amenazó a la Tierra en las dos primeras películas de Superman. Curiosamente, el actor contó años más tarde que le llegó la oferta mientras se encontraba en un ashram en la India, considerando dedicarse al yoga tántrico. Aquella llamada de su agente lo sacó de su aventura y lo inmortalizó como el inolvidable villano que exclamaba «¡Arrodíllate ante Zod!».
Su prolífica carrera continuó en las décadas siguientes, actuando en éxitos como Wall Street, Peligrosamente juntos, y el aclamado filme Priscilla, reina del desierto. En la última década, se le vio en producciones como Ojos grandes de Tim Burton y Última noche en el Soho.
Además de su faceta como actor, Terence Stamp fue un escritor de varias memorias. Su vida personal, marcada por su gran amor con la modelo Jean Shrimpton, consolidó su imagen como una de las figuras más fascinantes y carismáticas del cine británico.




