TEHERÁN / WASHINGTON. – Una serie de explosiones masivas sacudieron la capital iraní este viernes, coincidiendo con la promesa de Washington de intensificar los bombardeos y el envío de una Unidad Expedicionaria de Marines hacia Oriente Medio.
Tras dos semanas de conflicto, la situación en Irán se torna crítica: el Ministerio de Salud reporta más de 1,200 fallecidos y la población civil enfrenta ya el racionamiento de pan y una escasez severa de efectivo, mientras el precio de los alimentos se ha duplicado en ciudades como Kermanshah.
En el plano político, el Gobierno de Donald Trump anunció una recompensa de 10 millones de dólares por información sobre el paradero del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, quien permanece ausente de la escena pública tras los ataques que acabaron con la vida de su padre el pasado 28 de febrero.
Pese a la presión militar, que suma más de 15,000 objetivos atacados por la coalición estadounidense e israelí, el régimen mostró señales de resistencia con la aparición pública del presidente Masud Pezeshkian en marchas progubernamentales y el lanzamiento de misiles hacia las afueras de Tel Aviv.
El impacto económico global sigue escalando; los Guardianes de la Revolución mantienen un bloqueo casi total sobre el estrecho de Ormuz, disparando el precio del crudo Brent por encima de los 100 dólares (un alza del 42 % desde el inicio de la guerra).
Mientras Arabia Saudita y fuerzas de la OTAN en Turquía interceptan drones y misiles balísticos, el conflicto ha cobrado sus primeras bajas occidentales, incluyendo 13 efectivos estadounidenses y el primer soldado francés caído en Irak, elevando el temor de una conflagración regional de duración indefinida.





