BAGDAD. – La tensión en Irak escaló drásticamente este sábado tras una serie de ataques con drones y cohetes dirigidos contra la embajada de Estados Unidos y el aeropuerto internacional de Bagdad.
El asalto a la legación diplomática, ubicada en la Zona Verde, provocó densas columnas de humo negro y la activación de alertas de seguridad inmediatas.
Ante el riesgo inminente de nuevos impactos, Washington instó a sus ciudadanos a abandonar el país de inmediato, advirtiendo sobre el peligro continuo de proyectiles en el espacio aéreo iraquí.
La ofensiva se produce apenas horas después de que ataques aéreos estadounidenses impactaran una sede de las Brigadas de Hezbolá en el exclusivo barrio de Arassat.
Según fuentes de seguridad, un misil destruyó una vivienda utilizada como centro de mando, cobrando la vida de tres personas, entre ellas el influyente comandante Abú Ali al-Amiri.
Un segundo ataque aéreo contra un vehículo en un puente al este de la capital también resultó en la muerte de otro miembro de la coalición proiraní Haschd al Shaabi, exacerbando el ciclo de represalias en territorio iraquí.
Desde el estallido de la guerra el pasado 28 de febrero, Irak se ha convertido en un campo de batalla secundario donde movimientos armados locales, aliados de Teherán, ejecutan ataques diarios contra instalaciones militares y petroleras de Washington.
Aunque los sistemas de defensa lograron derribar varios drones en las inmediaciones del aeropuerto de Bagdad, el impacto de un artefacto provocó un incendio de gran magnitud en el exterior del complejo militar.
La situación mantiene en vilo a las representaciones diplomáticas en Erbil y la capital, mientras los grupos paramilitares prometen responder a las bajas sufridas durante la madrugada.





