La jornada de reforestación encabezada este sábado por el presidente Luis Abinader y la primera dama Raquel Arbaje en la comunidad de Los Montones Arriba, en San José de las Matas, estuvo marcada no solo por su impacto ambiental, sino también por un emotivo encuentro familiar que sorprendió al propio mandatario.
Mientras se desarrollaban las labores de siembra en el marco del Plan Nacional de Reforestación, el presidente se dirigió espontáneamente hacia un grupo de residentes que observaban la actividad desde una calle cercana. Allí, en medio de saludos y sonrisas, surgió un momento inesperado: Abinader descubrió que varias personas presentes compartían con él el apellido Collado, correspondiente a la rama paterna de su árbol genealógico.
“Incluso mi papá era Collado, por el abuelo de mi abuelo que era Collado”, expresó el jefe de Estado al ser abordado por vecinos que también portaban el apellido. Una señora le respondió con entusiasmo: “Yo soy Collado, ¡ah, pues somos familia!”, lo que desató sonrisas entre los presentes.
El momento alcanzó mayor calidez cuando un joven, identificado como Felipe Collado, se presentó ante el mandatario: “Yo soy Felipe Collado, Luis”, a lo que Abinader reaccionó con humor y cercanía: “Ah, pues somos primos. ¡Cuidado si hay una tierrita de nosotros por ahí!”
El presidente y la primera dama participaron en la siembra de más de 3,200 árboles de especies endémicas, como parte de los esfuerzos para proteger la cuenca alta del río Yaque del Norte, una de las zonas más estratégicas del país en términos de almacenamiento de agua y conservación de suelos.
La actividad, coordinada por el Ministerio de Medio Ambiente y el Plan Sierra, también contó con la colaboración de estudiantes y comunitarios. Durante la jornada, Inmaculada Adames, miembro de la directiva del Plan Sierra, destacó que los árboles sembrados podrán almacenar hasta 9.9 millones de galones de agua al año, evitar la erosión de 389 toneladas de suelo y capturar importantes volúmenes de carbono.
La visita de Abinader a esta comunidad cibaeña no fue solo institucional, sino también personal. Según registros históricos, su bisabuelo materno, Román Corona Collado, nació en 1881, fruto del matrimonio entre Ramón Corona y María Benita Collado, una de las familias con profundas raíces en esta región.
Durante el intercambio con los residentes, Felipe Collado aprovechó para recordarle al presidente la entrega de una carta con la solicitud de readecuación del play de béisbol de Rincón de Piedras, a lo que el mandatario respondió que revisaría la petición. Antes de marcharse, una señora agradeció el gesto del presidente de acercarse a saludar: “Gracias, señor presidente, por ser así. No nos arrepentimos de haber votado por usted”, expresó emocionada.