ESTOCOLMO.– Los suecos comenzaron a votar este domingo en unas elecciones generales que se perfilan entre las más cerradas de los últimos años, con la posibilidad de que la extrema derecha alcance por primera vez participación en el gobierno, mientras la oposición de izquierda busca recuperar el poder.
Los centros de votación abrieron a las 8:00 de la mañana, hora local, y permanecerán habilitados hasta las 8:00 de la noche, momento en el que se esperan las primeras estimaciones basadas en encuestas a pie de urna.
Los resultados con mayor nivel de escrutinio y precisión comenzarán a conocerse varias horas después.
Andersson y Kristersson se disputan una elección cerrada
Durante buena parte de la campaña, las encuestas colocaron como favorita a la oposición de centroizquierda encabezada por los socialdemócratas de Magdalena Andersson.
Sin embargo, en la recta final el bloque gubernamental de centroderecha liderado por el primer ministro conservador Ulf Kristersson redujo la diferencia.
Uno de los elementos determinantes es el respaldo parlamentario de Demócratas de Suecia (SD), formación de derecha radical y con una fuerte agenda antiinmigración, cuyo desempeño podría resultar decisivo para la conformación del próximo gobierno.
Ante la reducción de las diferencias entre los principales bloques, las proyecciones apuntan a que el resultado podría definirse por un margen muy estrecho.
Economía, salud y seguridad marcan las elecciones
La campaña electoral ha estado dominada por preocupaciones relacionadas con el poder adquisitivo y el sistema sanitario, junto con el deterioro de la percepción de seguridad entre parte de la población.
La seguridad y la delincuencia han adquirido un peso creciente dentro del debate político sueco, mientras la inmigración continúa siendo uno de los asuntos que generan mayores diferencias entre los partidos.
Más allá de determinar qué fuerza obtiene la mayor cantidad de votos, el resultado será clave para conocer qué bloque consigue reunir los apoyos parlamentarios necesarios para formar gobierno.
Suecia entra así en una jornada electoral en la que cada escaño puede resultar determinante y cuyo desenlace podría modificar nuevamente el equilibrio político del país nórdico.




