SÃO PAULO.– Brasil atraviesa un momento de extraordinaria visibilidad internacional. Sus colores aparecen en colecciones de moda, millones de turistas recorren Río de Janeiro, estrellas internacionales llenan Copacabana y su música, cine y cultura digital encuentran nuevas audiencias alrededor del mundo.
El fenómeno, resumido frecuentemente con la expresión “Brasil está na moda” —Brasil está de moda—, comenzó a ganar fuerza con el llamado Brazilcore, pero durante los últimos años ha evolucionado hasta convertirse en algo mucho más amplio: una celebración internacional de la brasilidade, o identidad brasileña.
La tendencia incorpora los colores verde, amarillo y azul de la bandera, camisetas de fútbol, bikinis, crochet y otras referencias visuales asociadas al país, pero se ha extendido hacia la música, el turismo, el cine, el baile, el deporte y las redes sociales.
Celebridades como Bad Bunny, Sabrina Carpenter, Hailey Bieber y Emily Ratajkowski han utilizado elementos vinculados a esta estética, mientras grandes marcas internacionales han incorporado referencias brasileñas en diferentes colecciones.
Del Brazilcore a una tendencia cultural
El Brazilcore alcanzó especial popularidad internacional alrededor de 2023.
Néli Pereira, investigadora especializada en estudios culturales de la Universidad de São Paulo, considera que la explosión de colores, prendas ligeras y espontaneidad que caracteriza la estética brasileña contrastó con tendencias de moda más estandarizadas.
Con el tiempo, las referencias dejaron de limitarse a las redes sociales.
Marcas internacionales de moda rápida y firmas de lujo comenzaron a utilizar colores, símbolos y elementos asociados con Río de Janeiro y Brasil, contribuyendo a llevar esa estética a consumidores de diferentes países.
Sin embargo, el fenómeno actual ya no puede explicarse únicamente por la ropa.
Brasil supera los 9 millones de turistas
Uno de los indicadores más concretos del creciente interés internacional está en el turismo.
Brasil recibió más de nueve millones de visitantes internacionales durante 2025, un incremento aproximado del 37 % frente al año anterior, según las cifras citadas en el reporte.
Río de Janeiro se ha convertido en uno de los principales escaparates de esta tendencia.
En Rocinha, por ejemplo, se han popularizado entre visitantes extranjeros los videos grabados con drones desde puntos elevados de la comunidad, impulsados previamente por contenidos virales publicados en TikTok, Instagram y otras plataformas.
“Si no grabas el video con el dron, es como si no hubieras venido a la favela”, comentó Eduardo Maristany, un turista español que visitó recientemente Rocinha.
Para operadores turísticos locales, el crecimiento de las visitas está directamente relacionado con la exposición alcanzada en las redes sociales.
Madonna, Lady Gaga y Shakira convierten Copacabana en escenario mundial
La presencia de algunas de las mayores estrellas de la música internacional también ha contribuido a reforzar la imagen de Brasil como centro cultural y de entretenimiento.
Madonna, Lady Gaga y Shakira protagonizaron multitudinarios conciertos gratuitos en la playa de Copacabana en años consecutivos, eventos que congregaron enormes multitudes y generaron imágenes difundidas internacionalmente.
Otros artistas también han convertido su relación con el público brasileño en contenido de gran alcance.
Bruno Mars publicó en 2024 un video dedicado a Brasil que superó los 13 millones de “me gusta” en Instagram, mientras artistas como Rosalía y Dua Lipa han expresado públicamente su afinidad con el país.
La relación es particularmente valiosa para la industria del entretenimiento debido al elevado nivel de participación digital del público brasileño.
Música y cine fortalecen el poder cultural brasileño
La música también desempeña un papel fundamental.
El funk brasileño, impulsado internacionalmente por figuras como Anitta y por la circulación masiva de canciones y bailes en plataformas digitales, ha logrado introducir sonidos surgidos de las periferias urbanas brasileñas en mercados internacionales.
El cine vive igualmente un período de mayor exposición, con producciones brasileñas alcanzando importantes escenarios y reconocimientos internacionales.
Ese conjunto de música, películas, moda, turismo y entretenimiento está fortaleciendo lo que se conoce como poder blando o soft power: la capacidad de un país para generar influencia y atractivo internacional mediante su cultura, valores e identidad, en lugar de hacerlo exclusivamente a través de su peso económico o militar.
Las redes sociales son parte de la explicación
Brasil cuenta con más de 200 millones de habitantes y posee una de las comunidades digitales más activas del mundo.
Esa enorme presencia en internet permite que acontecimientos locales, expresiones populares y referencias culturales puedan convertirse rápidamente en memes y tendencias internacionales.
Eduardo Lorenzi, ejecutivo de TikTok para Latinoamérica, destaca precisamente la capacidad de los brasileños para interactuar colectivamente alrededor del contenido.
Esa participación tiene además un importante valor económico.
Para plataformas digitales, marcas, artistas, empresas de entretenimiento e influencers internacionales, Brasil representa simultáneamente un mercado de gran tamaño y una audiencia altamente participativa.
Del “complejo de mestizo” al “orgullo caramelo”
El auge también ha generado una conversación interna sobre cómo los propios brasileños perciben su país.
Durante décadas se utilizó la expresión “complejo de mestizo” para describir una tendencia a infravalorar lo brasileño frente a aquello procedente del extranjero.
Ahora ha comenzado a popularizarse una idea prácticamente opuesta: el “orgullo caramelo”, inspirado en los populares perros mestizos de pelaje color caramelo que se han convertido en un símbolo humorístico y afectivo de la identidad nacional.
El concepto representa una reivindicación de elementos cotidianos y genuinamente brasileños que anteriormente podían ser considerados poco sofisticados, pero que ahora son celebrados dentro y fuera del país.
¿Cuánto durará la fiebre por Brasil?
La gran incógnita es si este momento conseguirá convertirse en una transformación duradera de la imagen internacional del país o terminará desapareciendo como otras tendencias.
Expertos advierten que el ciclo electoral y el regreso de una mayor polarización política podrían modificar nuevamente el significado de símbolos como los colores verde y amarillo.
También comienza a existir saturación alrededor del contenido producido por extranjeros sobre Brasil.
El humorista francés Paul Cabannes, residente en São Paulo y conocido por sus publicaciones sobre las particularidades de la sociedad brasileña, considera que el formato utilizado por numerosos creadores comienza a resultar repetitivo.
Aun así, el fenómeno actual va más allá de una tendencia estética.
La combinación de turismo récord, entretenimiento, cine, música, moda y una poderosa cultura digital ha proporcionado a Brasil una plataforma internacional difícil de ignorar.
La pregunta ahora no es solamente por qué Brasil está de moda, sino si el país conseguirá transformar esa atención en una influencia cultural y turística capaz de permanecer cuando cambie la próxima tendencia de internet.




