Santo Domingo.– Cuando Román Ramos Uría llegó a Santo Domingo el 15 de octubre de 1959 tenía 17 años, una vida por construir y ningún indicio de que aquella tierra que acababa de recibirlo terminaría convirtiéndose en su hogar y en el escenario de una de las historias empresariales más reconocidas del comercio dominicano.
Había llegado desde Asturias, España. Al día siguiente comenzó a trabajar. Con los años, ese joven inmigrante construiría una familia, adoptaría a República Dominicana como su patria y levantaría un proyecto empresarial que terminaría generando miles de empleos.
Ramos Uría falleció el 5 de agosto de 2026, pero detrás de la noticia de su muerte queda una historia que puede contarse también a través de números: 94 establecimientos, más de 8,600 colaboradores y más de seis décadas vinculadas al desarrollo comercial del país.
Todo comenzó mucho más pequeño.
En 1965 adquirió La Sirena de la avenida Mella, una tienda que se convertiría en la primera pieza de una estructura empresarial que crecería junto con Santo Domingo y con las nuevas formas de comprar y consumir de varias generaciones de dominicanos.
Una empresa que creció junto al país
La expansión continuó con los años. En 1979, la familia Ramos ingresó formalmente al negocio de supermercados mediante la adquisición del Supermercado García, en la avenida Abraham Lincoln, establecimiento que posteriormente operaría bajo la marca Super Pola.
En 1999, las diferentes operaciones fueron agrupadas bajo una misma estructura: Grupo Ramos.
De aquella primera tienda surgirían posteriormente marcas como Sirena, Sirena Market, Aprezio y Multiplaza, extendiendo la presencia de la empresa hacia diferentes provincias.
Pero el legado de Ramos Uría no puede medirse únicamente en metros cuadrados comerciales, sucursales o cifras de ventas. También está en las generaciones de empleados que encontraron una oportunidad de trabajo dentro de la empresa y en una cultura corporativa que, según la compañía, procuró sostener sobre principios como el cumplimiento, el respeto y la responsabilidad.
Dos países en una misma historia
España fue la tierra donde nació. República Dominicana, el país donde construyó buena parte de su vida.
Ese vínculo con ambas naciones quedó reflejado también en los reconocimientos que recibió.
En 2016, el Gobierno español le otorgó la Orden del Mérito Civil, en grado de Encomienda, por sus aportes y contribución a las relaciones de España en el exterior.

Casi una década después, en 2025, República Dominicana le concedió la nacionalidad por naturalización privilegiada, coronando institucionalmente una relación que para entonces llevaba más de 60 años.
No era únicamente el país donde estaban sus negocios. Era donde había formado su familia y donde había decidido permanecer.
Una historia que continúa
Román Ramos Uría fue socio fundador y presidente emérito del Consejo de Directores de Grupo Ramos. La conducción de la empresa continúa ahora con otra generación: Mercedes Ramos preside su Consejo de Administración e Iván Mejía ocupa la Presidencia Ejecutiva.
Le sobreviven su esposa, María del Carmen Fernández Zaglul; sus cinco hijos, Mercedes, Román, Maricarmen, Ana María y Laura; además de 19 nietos y seis bisnietos.
Su familia agradeció las muestras de solidaridad recibidas y comunicó que posteriormente ofrecerá los detalles de las honras fúnebres.
Román Ramos llegó a República Dominicana siendo prácticamente un adolescente. Comenzó a trabajar apenas un día después de pisar Santo Domingo y terminó dedicando más de seis décadas de su vida al país.
Su historia empresarial empezó detrás de las puertas de una pequeña tienda en la avenida Mella. El hombre se marcha; aquellas puertas, multiplicadas hoy por decenas, permanecen abiertas.




