«En el contexto económico actual, la Copardom entiende que, aunque una jornada laboral reduida podría resultar viable en determinados sectores específicos, para la mayoría de las actividades productivas su implementación sería altamente compleja», expresó.
La dirigente empresarial señaló que una disminución de horas sin un aumento proporcional en la productividad podría traducirse en un incremento del gasto real en salarios y en la carga laboral asociada, afectando la estabilidad de los negocios y el empleo formal.
Compromiso de Copardom para un diálogo responsable Recordó además que la experiencia internacional demuestra que las reducciones de jornada solo generan resultados positivos cuando están acompañadas de mejoras sustanciales en la productividad, reorganización eficiente del trabajo, capacitación del talento humano e incorporación de tecnología. De lo contrario, advirtió, podrían aumentar los costos operativos y los niveles de informalidad.
No obstante, Copardom manifestó su disposición de participar en un diálogo social responsable, junto al Gobierno y las organizaciones sindicales, para analizar el tema con base en evidencia y estudios de impacto sectoriales.
Peña Izquierdo insistió en que cualquier modificación a la jornada laboral debe aplicarse de manera gradual y flexible, con esquemas diferenciados según el tamaño de las empresas y la naturaleza de cada actividad económica. A su juicio, el verdadero desafío no es trabajar menos horas, sino trabajar mejor, con mayor productividad y valor agregado.