Cúcuta, Colombia.– Una bomba atribuida por las autoridades al Ejército de Liberación Nacional (ELN) explotó este sábado junto a una estación policial en Cúcuta, cerca de la frontera con Venezuela, dejando 14 personas heridas, entre ellas 11 agentes y tres civiles.
De acuerdo con el balance ofrecido por el Ejército colombiano, integrantes del grupo guerrillero habrían detonado durante la madrugada un camión cargado de explosivos. Dos de los policías lesionados se encuentran en condición crítica, según informó el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar.
El estallido de aproximadamente 15 artefactos provocó daños en fachadas, vehículos y en el interior del destacamento policial. Las autoridades desplegaron unidades de seguridad y organismos de emergencia para atender a los afectados y asegurar la zona.
Presidente electo condena el ataque
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, condenó el atentado y aseguró que los hechos violentos no modificarán su política de seguridad.
“El terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos de vivir en paz y con seguridad”, manifestó a través de su cuenta en X.
De la Espriella asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto, en sustitución de Gustavo Petro. Su investidura está prevista en Cali y contará con un amplio dispositivo compuesto por unos 11,000 militares y policías.
Ofrecen recompensa por los responsables
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, atribuyó el ataque al ELN y anunció una recompensa superior a US$64,000 por información que permita identificar y capturar a los responsables.
“No representan ninguna causa social”, afirmó el funcionario, al señalar al grupo por homicidios, desplazamientos forzados, reclutamiento de menores, narcotráfico y otras violaciones al derecho internacional humanitario.
La Organización de las Naciones Unidas rechazó el hecho, calificándolo como un ataque indiscriminado que generó miedo y angustia entre la población.
Seguridad reforzada antes de la investidura
El atentado ocurre en medio de una escalada de violencia y a pocos días de la toma de posesión del nuevo Gobierno, que ha prometido endurecer las acciones contra guerrillas y organizaciones vinculadas al narcotráfico.
Las autoridades colombianas mantienen abiertas las investigaciones para determinar la participación de los responsables, reconstruir la planificación del ataque y establecer si existe relación con amenazas previas contra el presidente electo.




